Monday, June 22, 2009

hebrew4christians

Shalom and Welcome to Hebrew for Christians!


"Here you'll find basic information about the Hebrew alphabet, vowels, and Biblical Hebrew grammar so that you can better understand the Scriptures from a Hebraic point of view. Join me in my Bet Midrash (house of study), and progress from knowing not one letter of Hebrew to reading and speaking it with confidence! **Now with Hebrew AUDIO!**

In addition to learning Biblical Hebrew grammar, this site provides information about common Hebrew blessings and Jewish prayers, the Hebrew Scriptures (Tanakh), the Jewish holidays, and weekly Torah portions from a Messianic point of view. The Hebrew Names of God, as well as an online glossary of Hebrew and Yiddish terms is also provided. Be sure to check out the online store for some excellent study materials!"


Excelente pagina que pueden visitar haciendo clic aqui  

**los otros 2 grandes monoteistas (islam/cristianismo), son mas hebreos de lo que pensamos...

Thursday, May 07, 2009

"ROMA DULCE HOGAR" III

"Recuerdo el día que en Grove City empecé a sentir..." (p. 177)

Etc.

Podremos decir lo que queramos de esta pareja, que tienen todo el
derecho a renegar de su supesta fe Evangélica (que visto lo visto no
estaba basada en la Palabra, luego NO era fe, sino una simple creencia
intelectual) y pasarse a las filas del romanismo, PERO nunca podrán
decir que su conversión como afirman en el libro, estuvo basada en un
estudio de la Biblia.

Podria seguir con otros asuntos mencionados de manera superficial en
el libro, como cuando hacen referencias brumosas a las doctrinas
paleocristianas, pero el resultado es el mismo: Superficialidad,
cursilería y sentimentalismo peligroso que aleja del Dios que se
reveló en Su Hijo Jesucristo y que nos salvó "no por obras de justicia
que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el
lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu
Santo" (Epístola de Pablo a Tito 3:5).

Lejos de Roma, cerca de DiosPor último, y dado que este libro se lee
no sin cierto "triunfalismo" por parte de los romanistas que ven en él
una razón más para creer que así demuestran que esta es la fe
verdadera, les recomiendo leer: "Lejos de Roma, cerca de Dios" de
Ricard Bennett y que contiene los emotivos testimonios de cincuenta y
cinco sacerdotes y obispos católicos romanos que encontraron el Camino
y salieron por la gracia de Dios del laberinto teológico del
catolicismo romano.

Dios les bendiga

"ROMA DULCE HOGAR" II

Veamos ahora si lo que dicen los Hahn sobre que su experiencia está
basada en la Escritura es verdad:

Sobre rezar el "rosario":

Cuando decide comenzar a rezar el Rosario romanista, dice que "acepté
dar también un paso de fe". Pero la Biblia dice que la fe viene por el
oír la Palabra de Dios (Rom 10:17). Reto ahora a cualquier romanista a
encontrar dónde la repetitiva oración del rosario es enseñada por la
Biblia (más bien se enseña todo lo contrario: no orar como los paganos
oraciones repetitivas y a usar palabrería).

Por tanto una persona ducha en las Escrituras no puede "dar un paso de
fe" al rezar el rosario. En todo caso lo que está haciendo es tentar a
Dios con prácticas antiescriturales que se alejan del sentir
cristiano.

En muchos otros lugares del libro tanto el señor como la señora Hahn
nos dicen de su pluma y letra que todas y cada una de sus decisiones
están basadas en sentimientos y experiencias místicas que ningún
verdadero protestante o cristiano evangélico daría como válidas, y más
sabiendo lo que la Palabra de Dios dice sobre nuestros engañosos
corazones.

La señora Hahn dice que tras la conversión de su marido al romanismo
perdió el gozo de su fe: "Recuerdo incluso en qué rincón de nuestro
salón estaba cuando sentí que el gozo del señor se me iba" (p. 100
énfasis mío).

Posteriormente vuelve a orar a Dios preguntándole (lo cual a mi me
parece tentarle) a ver si es "el Dios de los católicos o el de los
protestantes", a lo cual ella misma se responde con un "no pareció
haber ninguna respuesta" (p. 101).

Esta no es la oración de una verdadera cristiana, ni de una persona
conocedora de las Escrituras, sí el de una persona muy confundida y
con la cabeza llena de mucha teología, pero muy desconocedora del Dios
que solo se revela por medio de Su Palabra y que no tiene porqué
rendirnos cuentas de nada.

Sobre la misa romanista:

Vuelven estas experiencias basadas en sentimientos -o en lo que ellos
mismos querían fuera la verdad- de la pluma del señor Hahn cuando por
primera vez asiste a una misa católico-romana y al observar la
liturgia, las genuflexiones de los fieles, las oraciones repetitivas y
las respuestas mecánicas de la misa, comenta su experiencia mística
con estas palabras: "Entonces, de repente, comprendí que este era el
lugar de la Biblia" (p.105 énfasis mío).

Unas lineas más abajo vuelve a demostrarnos lo "escritural" de su
"comprendí" con un "Entonces sentí que la última sombra de duda se
había diluido en mí". Ninguna afirmación sostenida por la Biblia: todo
basado en impresiones, sentimientos y cosas similares para justificar
lo que desde la Palabra de Dios es injustificable. Quizá como él mismo
afirma, un teólogo como él pueda darle una explicación desde el
antiguo Testamento a todo el ritual romanista, pero ¿y los millones de
romanistas que domingo tras domingo asisten a esos rituales muertos y
salen de ellos como entraron, sin ningún conocimiento de las
Escrituras y del Plan de Salvación de Dios?

Veamos algunas de las afirmaciones de este señor que afirma basarse en
la Escritura en su viaje al Romanismo, pero que nos ofrece un panorama
diferente cuando le leemos con atención:

Sobre rezar a la Virgen:

"Sentía que el Señor derramaba su poder a través de su Madre" (p. 106
énfasis mío) ¿Es "sentir" basarse en las Escrituras? ¿Dónde dice la
Biblia que Dios derrame su poder por medio de la bienaventurada virgen
María? La Biblia dice que Dios solo tiene un mediador: Jesucristo
hombre, y ninguno más: "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador
entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1ª Timoteo 2:5).

Ni los "Santos" ni la supuesta "Virgen" ni hombre alguno puede
quitarle a Jesús la preeminencia que tiene en nuestros corazones. Solo
a Él la Gloria.

Sobre su apostasia de la fe evangélica:

Pregunta este señor sobre la cuestión en oración a Jesús y nos dice:
"para mi gran sorpresa, sentí que respondía: "¿Qué es lo que tú, hijo
mío, quieres hacer? (...) y hubo como una suave respuesta del Señor:
Yo no te estoy deteniendo" (p. 107 énfasis mío).

¿Cómo puede estar tan seguro de que nada más y nada menos Jesús es el
que le responde a un proceso de alejamiento de la fe evangélica para
sustituírla por lo que a la luz de la Escritura son mandamientos y
tradiciones humanas. Dios no puede (ni debe) ser tentado y si le
tentamos podemos entrar en terreno muy peligroso. Vemos que Dios no le
contestó con éste o aquél versículo de la Biblia, sino que recibe una
respuesta con un "sentimiento" que bien puede ser engañoso producido
por su corazón o directamente diabólico. No olvidemos lo que dice la
Escritura: "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y
perverso; ¿quién lo conocerá?" (Jeremías 17:9); "Confía en el Señor
con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio
entendimiento" (Proverbios 3:5) y "Y no es maravilla, porque el mismo
Satanás se disfraza como ángel de luz" (2ª Cor 11:14)

Sobre la "Eucaristía" (Transubstanciación):

Comenta a su mujer en una conversación: "Siento que Cristo me llama
hacia Él en la santa Eucaristía" (p. 107 énfasis mío) Nuevamente
¿Dónde está la base escritural de estos "sentimientos"?. Si como dicen
el principio de su libro "el Espíritu Santo utilizó la Escritura para
aclarar nuestras dudas e ideas erróneas" (p.13), deberian decir:
"mira, en tal o cual versículo de la Biblia he encontrado que dice
esto o aquello", pero no lo hacen más que en contadísimas ocasiones y
muy sacados de contexto como veremos más adelante.

Algunos indicios más:

"Durante ese tiempo de oración, el Señor pareció decirme..." (p.108) Y
por supuesto no le "dijo" nada basado en la Escritura.

"Sentía que Cristo mismo, por medio de su Eucaristía en mí, nos
abrazaba a los dos. Era como si el Señor nos dijera..." (p. 109)
Igualmente toma la llamada "Eucaristía" católica basado en
sentimientos y NO en la Escritura.

La señora Hahn escribe un poco más adelante lo que puso en su diario
en ese tiempo cuando su marido ya había apostatado de la fe cristiana-
evangéica: "Señor: ¿a quién puedo ir con mi profunda herida? Y con
cierto sarcasmo añadí: ¡Y no me digas que busque a María y a los
santos" (p. 111).

Además de la mucha cursilería que destilan esas líneas, un verdadero
creyente fundado en las Escrituras y no en una supuesta "telogía"
reformada, jamás llegaría a escribir eso. Son más bien las palabras de
alguien que o bien es un recién convertido o que jamás ha basado su fe
en la Roca que es Cristo y solo Cristo.

Más adelante, avanzando ella también en la apostasía de su supuesta fe
protestante, escribe sobre la Mariolatría romanista: "Con estos
planteamiento hice mi oración esa noche y por primera vez pregunté a
Dios qué pensaba de María. Las frases que vinieron a mi corazón fueron
estas: "Ella es mi hija amada", "mi hija fiel", "mi preciosa vasija" y
"mi arca de la alianza que lleva a Jesús al mundo"" (p. 161).

En primer lugar: Si queremos saber lo que Dios piensa de María los
cristianos leemos en la Biblia lo que Dios piensa de María. Otra cosa
es nuevamente tentar a Dios buscando oír lo que queremos oír y NO lo
que Dios nos dice en Su Santa palabra.

En segundo lugar: Tentando así a Dios ¿De dónde pudieron provenir esas
"frases que vinieron a su corazón"? Desde luego que ninguna de ellas
está en la Biblia. No se engañe el cristiano lector con patrañas como
estas. Si esto es basar en la Ecritura su apostasia de la iglesia
cristiana-evangélica, que venga Dios y lo vea.

En tercer lugar: En NINGÚN lugar de la Biblia se llama así a María, la
humilde sierva del Señor digna de imitar en su fe, que nos dice: "Su
madre dijo a los que servían: Haced todo lo que El os diga" (Juan
2:5). Bien haremos los cristianos en seguir este consejo de la
Bienaventurada María y hacer no lo que nuestros engañosos corazones
nos dicten, sino lo que Su Palabra nos ordena.

¿De quién entonces vinieron esas frases al corazón de la señora
Hahn...?

Más evidencias de que esta "búsqueda" hacia la apostasía no está
basada en las Escrituras o en la "teología" sino en sentimientos:

"Mientras esto sucedía sentí que el Señor ponía su mano en mi hombro y
me decía: "Kimberly, ¿ves que buena madre eres?" (p. 167, énfasis mío)

Dice la coautora del libro nada más y nada menos que sintió que el
mismo Jesús le puso la mano en el hombro y la hablaba. Esto NO es una
fe solidamente anclada en la Escrituras, sino un terrible lío de
sentimientos que nada tiene que ver con el cristianismo Bíblico.

Más adelante sobre la cuestión de la idolatría dice:

"Cuando llevé esto a la oración, sentí que Dios me decía: debes verme
a mí detrás de todo esto..." (p. 170, énfasis mío)

¡¡"Sintió" que Dios mismo le decía!!! Y sobre un tema tan claro en los
diez mandamientos (que el romanismo ha mutilado). ¿Es Dios alguien que
se contradiga a Sí mismo? ¿es Dios un mentiroso?. Veamos lo que dice
la Escritura -y por tanto Dios- que esta parejita dice conocer tan
bien:

Los diez Mandamientos:

"No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el
cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No
te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Yavé tu
Dios" (2º Mandamiento en Éxodo 20: 4-5)

"No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba
en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la
tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Yavé
tu Dios, fuerte, celoso" (2º Mandamiento en Deuteronomio 5:8-9)

La buena señora nos dice que Dios se contradice, que le habló
contrariamente al segundo mandamiento. Si esto es una fe Escritural yo
me hago romanista.

Más ejemplos:

"Y entonces sentí que el Señor me decía: "Kimberly, ¿porqué no
renuncias?" (p. 173 sobre las prácticas alimenticias romanistas en
Cuaresma)

"En aquel momento sentí de verdad que era el Señor quien me llamaba a
la Iglesia católica" (p. 173)

"El Señor me ha hablado al corazón (...) y me ha dicho que será esta
Pascua" (p. 174)

El Señor solo habla al corazón por medio de Su acrisolada Palabra.

"Los primeros tres días recé solo un misterio, diciendo: "Señor,
espero que esto no te ofenda" Paro al cabo de unos días más sentí que
el Señor me estaba dando su aprobación" (p. 176, sobre rezar el
rosario).

¿Cómo sabía que el Señor le estaba dando su aprobación sobre esta
practica pagana compartida por religiones falsas tales como el
budismo, islam, etc.? ¿Por medio de la Escritura? NO: solo por un
sentimiento.

"ROMA DULCE HOGAR" I

(Por un simple cristiano evangélico de "a pié" que no ha estudiado
teología como ellos, pero que lee la Biblia)
Intruducción
Recientemente un conocido mío católico-romano muy comprometido con su
iglesia al que hablé de mi fe cristiana-evangélica me ha regalado un
libro que al parecer corre de mano en mano entre los católicos-romanos
y que narra la "conversión" de un estudiante de teología presbiteriano
y su mujer, al catolicismo romano.

El libro puede estar muy bien para que los católicos-romanos que lo
lean se sientan seguros en su fe. Después de todo, se dirán, si dos
protestantes "muy inteligentes, de pensamiento claro e irrefutable
razonar" según se afirma en la pág. 10 del prólogo de Peter Kreft han
descubierto lo erradísimos que estaban y han vuelto al redil de Roma:
a la "verdadera y única iglesia" de Jesucristo, entonces es que la fe
que los Papas representan debe ser la verdadera.

Que no se engañen los católicos con argumentos tan simples, como
demostraremos a continuación.

El aceptar de manera simple y sin preguntas lo que se les enseña por
su iglesia es una actitud que será muy normal en la mentalidad
romanista (usaré en adelante este término sin ninguna connotación
despectiva) acostumbrada a que le digan lo que está bien y mal sin
molestarse en contrastarlo y en compararlo con la Biblia (que
desconocen -como se afirma con toda honestidad en el libro- tanto o
más que las doctrinas de su iglesia), pero que para la mentalidad de
un cristiano evangélico que filtra todo a la Luz de la Palabra de Dios
(la sola Biblia), no es válida.

Por poner un ejemplo: la Biblia nos narra en el libro de los Hechos de
los Apóstoles (en el Nuevo Testamento) como el apóstol Pablo sufrió el
rechazo de los judíos de Tesalónica que ni siquiera se molestaron en
comprobar el mensaje del Evangelio que les era predicado, prefiriendo
seguir creyendo lo que su "antiquísima religión", la "verdadera", la
"fe de sus padres": el judaísmo impregnado de tradiciones humanas y
ritos no hallados en las Escrituras, les había enseñado. Nos cuenta la
Biblia como al marchar el apóstol Pablo de allí a Berea, una ciudad
cercana, cuando los judíos oyeron el mensaje de Pablo tuvieron una
actitud diferente a los de Tesalónica:
"Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas
hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los
judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica,
pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día
las Escrituras para ver si estas cosas eran así" (Hechos 17: 10-11)
Vemos pues que los judíos de Berea son alabados por el Espíritu Santo -
el inspirador de las Escrituras- como "más nobles" al tener un
espíritu abierto y no cerrarse en banda en sus tradiciones religiosas,
comprobando en la Palabra de Dios si lo que se les decía por parte de
Pablo era o no cierto.

Por último decir que mi interés en este artículo no es poner en duda
la honestidad y veracidad de las convicciones del matrimonio Hahn, a
los que respeto prufundamente así como a los millones y millones de
católicos-romanos convencidos de que lo que les enseñan en su iglesia
es la verdad, pero que desgraciadamente pocas veces aprueba un examen
honesto a la luz de la Escritura.

¿Amor y conocimiento de la Sagrada Escritura o sentimientos?

En la introducción al libro, el señor Peter Kreeft nos dice que una de
las "razones religiosas" de la fuerza de este libro es su "amor y
conocimiento de la Sagrada Escritura" (p.10), los autores un poco más
adelante -en el prefacio al libro- afirman que "el Espíritu Santo
utilizó la Escritura para aclarar nuestras dudas e ideas erróneas" (p.
13).

Efectivamente, parece ser que lo que pretenden los autores de este
libro es demostrar a los de la "sola Escritura" (los protestantes) que
ellos llegaron a sus conclusiones teológicas por medio de un estudio
concienzudo de la Palabra de Dios. Sin embargo una lectura reflexiva
de sus afirmaciones nos llevará a conclusioes que distan mucho de ser
lo que pretenden. Constantemente hacen referencia a tratados
teológicos y a escritos de los Reformadores, pero rara vez a la
palabra de Dios y cuando lo hacen usan textos fuera de contexto o que
hacen dudar mucho de ese "conocimiento de la Sagrada Escritura" del
que presumen. Veamos algunos ejemplos:

En la página 45, nos comenta el señor Scott Hahn que solía quedar los
viernes en un bar a "comer pizza, beber cerveza y discutir sobre
cuestiones teológicas hasta las tres de la mañana", la verdad es que
ignoramos a qué conclusiones teológicas podrían llegar un grupo de
arrogantes estudiantes de teología con varias horas de beber cerveza
en el vientre, y digo arrogantes pues él mismo dice de si unas líneas
más abajo: "éramos jóvenes y por lo tanto creíamos que con el Espíritu
Santo y la Sagrada Escritura podríamos reinventar la rueda si era
necesario".

Lamentablemente creo que esto es lo que le pasó al señor Hahn.

La Biblia dice:

"todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor
edifica" 1ª Corintios 8:1

Si piensan los autores de este libro que van a convencer a un
cristiano evangélico con este tipo de argumentos y haciendo presentar
a personas así como grandes conocedores de la Escritura van listos. He
conocido ex-mineros sin estudios que conocían más al Señor que muchos
teólogos juntos. La Palabra de Dios también nos exhorta como debemos
ser los cristianos: "no altivos, sino asociándoos con los humildes. No
seáis sabios en vuestra propia opinión" (Rom 12:16) y nos recuerda que
el conocimineto de este mundo y sus "teólogos" muchas veces es necedad
ante Dios, que escoge a los pobres en espíritu de entre los más
humildes, para avergonzar a los sabios según el mundo:

"Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a
los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. Pues está
escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el
entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el
escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido
Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el
mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a
los creyentes por la locura de la predicación. Porque los judíos piden
señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a
Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para
los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos,
Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios
es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los
hombres. Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos
sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que
lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo
débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil
del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para
deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia" (1ª
Cor 1:18-29)

LOS MORMONES Y JOSE SMITH IV

Mormonismo y poligamia
La influencia de la masonería (VII)

Las relaciones de la nueva secta del mormonismo así como de su fundador con la masonería resultaban, desde luego, inmejorables. Sin embargo, Joseph Smith distaba mucho - consideraciones sobre sus revelaciones aparte - de ser un modelo moral tal y como, presuntamente, exige la masonería de sus miembros. De hecho, en 1842, el profeta fue acusado de asesinato. Fuera o no cierto, la verdad es que salió bien parado en el procedimiento judicial e incluso se permitió declararse candidato a la presidencia de los Estados Unidos. No se saldría con la suya, pero el año siguiente recibiría otra revelación de enormes consecuencias. Su tema sería la poligamia. Al parecer antes de la canónica revelación de 12 de julio de 1843, Smith había tenido otras varias relativas a este tema, la diferencia estaba en que, hasta entonces, fueron privadas y generalmente iban dirigidas a convencer a la mujer ansiada (que podía ser tanto soltera como casada) de que Dios deseaba que se entregara al profeta Smith.

Si la mujer se convencía - cosa, al parecer, no muy difícil dado el poder de atracción de Smith - se celebraba un matrimonio secreto y, a partir de entonces, tenían lugar los encuentros sexuales de manera oculta. Ann Whitney, por citar sólo un ejemplo, se casó con Smith cerca de un año antes de la revelación de 1843 (1), pero la costumbre de perpretrar adulterios de manera constante, venía de muy lejos.

La primera acusación pública de adulterio formulada contra Smith procedió, nada menos, que de uno de los testigos del Libro de Mormón: Oliver Cowdery. Está documentado que, desde 1835, Smith mantuvo con una tal Fanny Alger una relación adulterina de la que no lograron disuadirlo ni siquiera algunos de sus colaboradores más cercanos (2). Pronto el número de amantes - esposas, según Smith - llegó a más de ochenta.

Al parecer, a Smith no le importaba mucho lo moral de sus actuaciones, pero sí el que su esposa Emma le pudiera descubrir . Esto, al menos, es lo que se desprende de una carta descubierta por Michael Marqwardt en el George Albert Smith Collection de la Biblioteca de la Universidad de Utah (3). Tanto le preocupaba la cólera de la esposa engañada que incluso, en algunas ocasiones, el profeta arregló casamientos fingidos entre sus "mujeres" y otros hombres (4), para cubrir una realidad más evidente: esas mujeres eran las amantes adulterinas de Smith. Desde luego, el sistema no deja de parecer una actitud curiosa si aceptamos la tesis de que Smith sólo hacía lo que Dios le ordenaba.

Como es de suponer, la lujuria del profeta pronto se convirtió en una pesadilla para muchos de sus adeptos. Tener una esposa hermosa era un riesgo porque, a buen seguro que, tarde o temprano, constituiría una tentación que Smith no podría ni querría resistir. Si una mujer le apetecía sexualmente, la tomaba sin el más mínimo problema de conciencia. Hay que decir, no obstante, que en algunas ocasiones estuvo dispuesto a aceptar un canje.

Un caso así fue el de Vilate Kimball, casada con el apóstol mormón Heber C. Kimball. La mujer debía tener un cierto atractivo físico y el profeta le comunicó que debía acceder a sus deseos sexuales. Ni a ella ni a su esposo les debió convencer - mucho menos honrar - la sugerencia. Finalmente, idearon una forma de escapar a tan alto honor. Kimball, con enorme tacto, preguntó a Smith si le daría igual tomar a la hija en lugar de la madre. El profeta aceptó el cambio (5).

En otros casos, como suele suceder en estas circunstancias con relativa frecuencia, el marido engañado por el profeta desconocía que su esposa - a la que consideraba un ejemplo de virtudes - había pasado a formar parte del harén de Smith (6). El conocimiento del secreto quedaba reducido a los protagonistas y a algunas personas muy cercanas.

Con todos los alicientes que el tener relaciones adúlteras con un supuesto profeta de Dios pudiera presentar para las mujeres, no puede decirse que aquella práctica hiciera especialmente felices a todas las de la secta. Cuando la poligamia se extendió a todos los varones del movimiento, no pocas adeptas se desesperaron y prefirieron suicidarse antes de allanarse a una conducta que las rebajaba de esa manera.

Naturalmente, todo aquello resultaba excesivo para la gente que vivía cerca de los mormones - nada pacíficos, por otro lado - y que temía verse desbordada por ellos (7). En el estado de Illinois la bigamia era un delito y Joseph Smith - en aquellos momentos en excelentes relaciones con la masonería - y su hermano Hyrum - el masón más importante de Nauvoo - fueron arrestados. Sin embargo, no fueron esos los únicos cargos presentados contra él. Las acusaciones iban desde gran inmoralidad a falsificación, pasando por encubrimiento y otros delitos. Hubiera sido de desear que compareciera ante un tribunal porque, quizá de esta manera, habría podido quedar establecido de manera legal cuál era el verdadero carácter de Smith. No fue así. Un grupo de unas ciento cincuenta personas hartas de los excesos de Smith asaltó la prisión de Carthage, en que estaba confinado, con ánimo de lincharlo.

Joseph Smith intentó salvarse realizando alguno de los gestos rituales de la masonería y profiriendo gritos de auxilio hacia posibles masones que pudieran encontrarse entre sus asaltantes. No podemos saber a ciencia cierta si había masones entre ellos, pero, en cualquiera de los casos, no le sirvió de nada. La turba disparó a través de la puerta de la cárcel y mataron instantáneamente a Hyrum. Joseph Smith disponía de un revólver y logró herir a cuatro de los atacantes. Sin embargo, cuando vio que la situación era desesperada, intentó escapar lanzándose por la ventana. Fue atrapado en la huída y asesinado.

(1) The Contributor, vol. 6, n. 4,enero de 1885, p. 131.
(2) Historical Record pg. 15, una fuente mormona da por verídico el dato.
(3) Reproducida en E. Decker y D. Hunt, Oc. P, 139.
(4) Cf. E. Decker y D. Hunt, Oc, p. 139 y ss.
(5) Dr. Wyl, Mormon Portraits, 1886, pp. 70-72.
(6) Tal como fue el caso de un tal H. B. Jacobs.
(7) Cf. No man knows my story, Fawn M. Brodie. 1945.

Mormonismo: la dudosa moralidad de Joseph Smith
La influencia de la masonería (VIII)

Joseph Smith en diversas ocasiones había declarado que "podía desafiar a la Tierra y al infierno (1)", que era el hombre más importante que hubiera vivido jamás, incluido Jesucriston (2), que era un abogado, un gran legislador y que abarcaba todo, el cielo, la tierra y el infierno y que iba a descubrir el conocimiento que cubriría a todos los otros abogados, doctores y cuerpos de letrados (3). Al fundar la iglesia mormona, Smith se había colocado por delante de todo profeta o apóstol anterior a él, incluyendo al propio Cristo: "Tengo más para jactarme de lo que haya tenido nunca ningún hombre. Soy el único hombre que ha sido capaz de mantener unida a toda una iglesia desde los días de Adán... Ni Pablo, ni Juan, ni Pedro, ni Jesús lo consiguieron nunca. Presumo de que ningún hombre hizo nunca un trabajo como el que yo hago. Los seguidores de Jesús se apartaron corriendo de El, pero los Santos de los Últimos Días nunca se apartarán de mí" (History of the Church, vol. 6, pp. 408-9).

Pretendía asimismo que él no era un siervo de Dios sino que, por el contrario, Dios era su mismo ayudante. Así lo dijo de manera indiscutible: "La tierra entera será testigo de que yo, como la roca elevada en medio del océano, que ha resistido la poderosa embestida de las olas durante siglos, soy invencible...

"Yo combato los errores de la Historia, me enfrento con la violencia de las masas; me las arreglo con los procedimientos ilegales de la autoridad; corto el nudo gordiano de los poderes y resuelvo los problemas matemáticos de las universidades, con la verdad, con la verdad primera: y DIOS ES MI HOMBRE DE CONFIANZA, MI MANO DERECHA".(4)

Su sueño megalómano concluyó aquel día al lado de la prisión de Carthage (que mencionamos en el artículo de la semana anterior). En el St. Clair Banner de 17 de septiembre de 1844 se publicó una declaración jurada de G.T.M. Davis en la que se revelaban los propósitos del profeta:

"El gran objetivo de Joseph Smith era evidentemente el de asumir poderes ilimitados - civiles, militares, eclesiásticos - sobre todos los que llegaran a ser miembros de su sociedad.
"... y para satisfacer a su gente... mostrando que la autoridad que Dios le había otorgado... se extendía sobre toda la raza humana y que los Santos de los Últimos Días, y las órdenes de Joe como rey y legislador iban a dominar a los gentiles y que obtendrían su sumisión mediante la espada". (5)

No resulta, por lo tanto, extraño que Joseph Smith enseñara y ordenara a sus adeptos que practicaran el robo, el saqueo y el asesinato de aquellos que se les enfrentaban. Esta conducta - que difícilmente podría denominarse cristiana, pero que cuenta con paralelos en procesos sociales impulsados por la masonería - era etiquetada con el término de "despojar a los gentiles". Como ha reconocido el escritor mormón Leland Gentry se consideraba que "había llegado el tiempo en que las riquezas de los gentiles debían ser consagradas a los Santos".(6)

La muerte de Smith provocó el lógico problema sucesorio. Originalmente, Joseph Smith había deseado que fuera un hijo suyo el que le sucediera a la cabeza de la secta ocultista fundada por él. Un manuscrito fechado el 17 de enero de 1844 y firmado por Joseph Smith apenas cinco meses antes de su muerte establece:

"Bendición dada por Joseph Smith Jr. A Joseph Smith III... Bendito del Señor es mi hijo Joseph III. porque él será mi sucesor en la Presencia del Alto sacerdocio; un vidente, un revelador, un profeta para la Iglesia; su designación le pertenece a él por mi bendición; y también por derecho".

Así lo quería el profeta, pero no le sirvió de nada. Uno de sus lugartenientes, Brigham Young, se autonombró sucesor suyo y el heredero oficial tuvo que conformarse con formar otra secta aparte. El 24 de julio de 1847, la primera caravana de mormones al mando de Brigham Young entraba en el Valle de Salt Lake. Más del sesenta por ciento de los mormones que llegaban a un territorio que pronto sería suyo eran masones, entre ellos toda la jerarquía de la secta. En los años venideros, los rituales del templo mormón de Salt Lake City - supuestamente procedentes del templo de Salomón - serían tomados de manera directa y apenas modificada de los de la masonería.

(1) Carta fechada el 22 de julio de 1844 de Sarah Scott en la que se describe las pretensiones de Smith.
(2) History of the Church, vol. 6, p. 408.
(3) Idem, vol. 5, p. 467.
(4) Idem, vol. 6, p. 78.
(5) Citado por J. Y S. Tanner - Mormonism - Shadow or Reality?. Pp. 415-6.
(6) L. Gentry, A History of Alter Day Saints in Norteen Missouri form 1836-1839, UBY, 1965, p. 32.

LOS MORMONES Y JOSE SMITH III

Falsedades históricas del Libro de Mormón
La influencia de la masonería (V)

Los libros sagrados de las diversas religiones suelen contener datos históricos, geográficos y arqueológicos susceptibles de ser verificados por los especialistas en estas ciencias. En alguna medida, su fiabilidad viene confirmada o negada precisamente por la posibilidad de verificar si los datos históricos o arqueológicos son o no reales. El ejemplo más destacado de esta tesis lo constituye, sin lugar a dudas, la Biblia. Los datos geográficos, históricos y arqueológicos que aparecen en la misma no sólo son reales y están cuidadosamente expuestos sino que han servido de base para realizar descubrimientos arqueológicos en tiempos modernos. En el caso de otros libros religiosos los datos son escasos y difícilmente comprobables vg: los libros canónicos del hinduismo, pero incluso así parece existir un fondo histórico real aunque se haya visto deformado por la leyenda. La única excepción a esta regla la constituye el Libro de Mormón, la presunta revelación divina recibida por Joseph Smith, un escrito que resulta aún menos fiable que los textos sagrados del hinduismo.

La historia contenida en esta obra no deja de ser un tanto complicada en sus detalles. Haremos aquí un breve resumen de la misma en relación con sus aspectos fundamentales. En las páginas del libro canónico por antonomasia del mormonismo, se nos narra que un pueblo llamado jareditas, procedentes de la Torre de Babel, emigró a América en el año 2247 A.C. Supuestamente esta cultura ocupó América Central hasta desvanecerse a causa de los conflictos internos. Un superviviente llamado Ether escribió su historia en 24 placas metálicas.

LA HISTORIA SEGÚN EL LIBRO DE MORMÓN
Hacía el año 600 A.C., las dos familias de Lehi e Ismael salieron de Jerusalén y cruzando el océano Atlántico desembarcaron en América del Sur. Dos hijos de Lehi, llamados Laman y Nephi, acabaron enfrentándose junto con sus seguidores en el campo de batalla. De aquí procederían los pieles rojas que poblarían el Nuevo Mundo. La razón, según Joseph Smith, no podía ser más fácil: los lamanitas era rebeldes contra Dios y El los castigó haciendo que su piel se oscureciera dando así origen a los indios americanos.

Los nefitas, por el contrario, que seguían conservando una piel inmaculadamente blanca, fueron favorecidos por Dios y se asentaron en América Central en la época de Cristo. Después de su crucifixión, Jesús se les apareció en esta parte del continente americano e instituyó el bautismo, el sacramento del pan y el vino, el sacerdocio, etc. Un par de siglos después, aquella cultura centroamericana abandonó los caminos del Señor y otro siglo y medio después nefitas y lamanitas se enfrentaron de nuevo en batalla.

El jefe de los nefitas era un profeta y sacerdote llamado Mormón. Cuando comprendió que la derrota era una posibilidad clara, decidió escribir en placas de oro la historia de su pueblo. Se las entregó a su hijo Moroni que, supuestamente, la escondió en una colina cerca de Palmyra, Nueva York, unos mil cuatrocientos años antes de que, presuntamente, un ángel se le apareciera a Smith y le dijera donde encontrarlas. Por qué escogió este lugar – salvo porque Smith viviría cerca de él – es un enigma. Enigma resulta también que Mormón retara a los lamanitas a trabar combate en un cerro insignificante llamado Cumorah. Este lugar, al parecer, se hallaba a centenares de miles de millas de donde se encontraba su pueblo y, por ello, aquel se vio obligado a cruzarlas. Lógicamente, debió llegar hecho trizas al lugar de la batalla. Mormón, si es que existió, fue quizá un profeta y un sacerdote piadoso, pero, desde luego, dejaba mucho que desear como estratega. De acuerdo con el Libro de Mormón, hacia el 421 A.de C. todos los nefitas habían sido asesinados y los impíos lamanitas dominaban la tierra. Presuntamente cuando Colón llegó a América en 1492, se encontró a los descendientes de los lamanitas.

LAS BASES HISTÓRICAS REALES
Desde luego, no cabe duda que la historia como tal, pese al tono aburridísimo de su exposición, derrocha imaginación. El problema, para Smith y la secta, claro está, es que existen buenas razones para pensar que no cuenta con la más mínima base histórica.

Para empezar, está la cuestión del incremento de la población . Según el Libro de Mormón, en treinta años, de 28 personas se formaron dos naciones poderosas (I Nephi; 2 Nephi 5:5,6,28), nephitas y lamanitas que se enfrentarían a muerte. En términos demográficos, tal posibilidad es absolutamente inaceptable. Por si fuera poco, siempre según el Libro de Mormón, esas dos naciones – que se formaron en treinta años – edificaron multitud de ciudades poderosas, seguramente durante el tiempo que no se dedicaban a multiplicarse frenéticamente. En el Libro de Mormón se mencionan al menos 38 ciudades: Ammonihah, Bountiful, Gideon, Shem, Zarahemla, etc. No se han encontrado restos de una sola siquiera ni en Centroamérica ni en Suramérica.

Como remate, tampoco tenemos pruebas de que, como afirma el Libro de Mormón, en América se utilizara profusamente el egipcio reformado y el hebreo . Para ser honrados habría que decir que no contamos con un solo vestigio de ello. Algo, por otra parte, incomprensible su fiera cierto que, como afirma el Libro de Mormón, ambas lenguas fueron utilizadas durante siglos en el continente americano.

Las cuestiones menores de dudosa fiabilidad son numerosísimas . Por sólo citar algún ejemplo diremos que el profeta Nephi, que supuestamente escribió varios siglos antes de Cristo, cita a Mateo, Lucas, Pedro y Pablo que no vivieron ni escribieron hasta el siglo primero de nuestra Era. En Alma 46:15 se llama “cristianos” a fieles que vivían 73 años antes del nacimiento de Cristo. Se afirma en Ether 2:3 que había abejas en América unos dos mil años A.de C., cuando lo cierto es que fueron los españoles los que las llevaron al Nuevo Mundo, etc.

En realidad, lo que resulta establecido más allá de cualquier duda razonable es que el Libro de Mormón es un verdadero fraude histórico . De hecho, autoridades competentes como el Instituto Smithsoniano de Washington han dejado claro que carece de la más mínima base histórica o arqueológica afirmando, por ejemplo, que “los arqueólogos del Smithsoniano no ven ninguna conexión entre la arqueología del Nuevo Mundo y el tema del Libro (de Mormón)” (1). Como ha señalado el Dr. Frank H.H. Roberts, Jr., director del departamento de etnología americana del citado instituto: “No existe ninguna prueba de ninguna emigración desde Israel a América, y de manera similar no hay ninguna prueba de que los indios precolombinos tuvieran ningún conocimiento del cristianismo o de la Biblia”. De la misma opinión es el arqueólogo Michael Coe, especialista en culturas precolombinas: “No hay un solo arqueólogo profesional, que no sea mormón, que encuentre alguna justificación científica para creer que (el Libro de Mormón) es cierto”.(2)

Los datos resultan tan aplastantes que, incluso, algunos arqueólogos mormones se han visto obligados a aceptarlos . Un ejemplo claro es el del reconocido arqueólogo mormón Dee F. Green que efectivamente ha afirmado: “La moderna topografía no permite situar ninguno de los lugares a los que se refiere el Libro de Mormón. Se puede estudiar la arqueología bíblica, porque sabemos dónde estaban y está Jerusalén y Jericó, pero no sabemos dónde estaban ni están Zarahemla y Bountiful, ni ningún otro sitio realmente (3).

(1) J. Y S. Tanner-Mormonism Shadow or Reality. Salt Lake City. 1975, p. 57.
(2) Dialogue: A Journal of Mormon Thought, “Mormons and Archaeology: An Outside View”.Verano de 1973, p.p. 41-42, 46 .
(3) Dialogue, Oc, verano de 1969, pp. 77-78.

Más vínculos del mormonismo y la masonería
La influencia de la masonería (VI)

No es de extrañar que ante los datos mencionados en el artículo anterior acerca del Libro de Mormón, multitud de personas dejen de creer en el carácter divino de la revelación de Smith. Uno de los casos más claros es el de Thomas Stuart Ferguson (1). Fundador de la Fundación Arqueológica del Nuevo Mundo, era un miembro respetado de la secta, en apoyo de la cual había escrito tres libros con argumentos a favor de la veracidad del Libro de Mormón. Tras veinticinco años de investigación, llegó a la conclusión de que "las pruebas en contra de Joseph Smith eran absolutamente rotundas" y perdió la fe en el mormonismo como revelación divina.

Bajo presiones de las autoridades de la secta escribió una carta en la que afirmaba que no rompería su relación con la misma, sin embargo, había dejado de creer - convencido por la aplastante evidencia - en Joseph Smith como profeta de Dios (2).

A pesar de todo, la verdad es que el Libro de Mormon levantó tantas expectativas que, al parecer, Joseph Smith decidió adentrarse por el camino de las sucesivas revelaciones. Supuestamente, en 1835, Smith compró varias momias egipcias y rollos de papiro de un tal Michael H. Chandler. Al parecer, el profeta tradujo los textos y con ellos formó el "Libro de Abraham" que está incluido en otro de los textos sagrados del mormonismo, "La Perla de Gran Precio".

Según la interpretación de Smith, el primer dibujo mostraba al sacerdote idólatra Elkenah intentando ofrecer a Abraham como sacrificio. El pájaro que aparecía en el dibujo era el Ángel del Señor, etc.

Por desgracia para Smith, esta vez sí que hubo quien vio los textos. F.S. Spalding envió copias de este facsímil y de otros que dibujó Smith a varios de los egiptólogos más competentes del mundo (2). Todos, sin excepción, manifestaron que el tema de los papiros era el embalsamamiento de los muertos. Asimismo, fueron unánimes en afirmar que la interpretación de Smith - sagrada palabra de Dios para sus seguidores - era falsa y que no constituía una traducción veraz de los jeroglíficos.

Al igual que ha sucedido con arqueólogos mormones que perdieron su fe en J. Smith después de examinar científicamente el Libro de Mormón ha acontecido con esta otra revelación. Dee Jay Nelson (3), un supuesto egiptólogo mormón, abandonó la secta tras examinar los datos y llegar a la conclusión de que la supuesta traducción de Smith era un fraude. Su caso no es único.

A pesar de todo lo anterior - que, difícilmente, puede considerarse propio de una persona honrada - Joseph Smith no tuvo ninguna dificultad para que la masonería aceptara iniciarlo en sus secretos. Cómo se llegó hasta ese paso es - como sucede con tantos episodios de la historia de la masonería - verdaderamente novelesco.

Dentro de la historia de la masonería constituye un capítulo especialmente importante el relacionado con la historia de la muerte de William Morgan, un hombre asesinado por escribir un libro en el que, supuestamente, revelaba secretos relacionados con la masonería.

El episodio provocó una gran reacción contra la masonería en los Estados Unidos, pero no es ése el aspecto en el que vamos a detenernos aquí. Al ser asesinado Morgan por los mormones, dejó una viuda llamada Lucindia. Inicialmente, Lucindia no dudó en elevar votos de mantenerse fiel a la memoria de su marido y, por supuesto, recibió donativos de no pocos anti-masones que la contemplaban con simpatía y afecto. Sin embargo, cuando Lucindia volvió a casarse el 23 de noviembre de 1830, lo hizo con un masón llamado George W. Harris. Acto seguido, se convirtió al mormonismo y se trasladó a Nauvoo, Illinois. Ni de lejos iba a ser la única vinculación entre la masonería y el mormonismo. De hecho, el 6 de abril de 1840, fue fundada la Gran Logia de Illinois por el general, juez y patriarca mormón, James Adams. La nueva Gran Logia de manera inmediata se entregó a establecer estrechos vínculos con la secta fundada por Smith. Al cabo de poco tiempo, Nauvoo contaba con tres logias y Iowa con dos, las cinco eran denominadas las "logias mormonas" y contaban con unos 1550 hermanos. El mismo Joseph Smith Jr., profeta de Dios según su testimonio, fue iniciado como aprendiz masón el martes, 15 de marzo de 1842. El episodio aparece documentado en las minutas de la logia de Nauvoo correspondientes a esa fecha donde se habla de cómo Smith Jr. y Sydney Rigdon "fueron debidamente iniciados como aprendices masones durante el día".

Se trataba tan sólo del principio. Los cinco primeros presidentes de la secta - Joseph Smith, Brigham Young, John Taylor, Wilford Woodruff y Lorenzo Snow - fueron todos iniciados en la masonería en la misma logia de Nauvoo. De hecho, prácticamente todos los miembros de la jerarquía o eran ya masones o fueron iniciados en la masonería una vez que Joseph Smith fue ascendido al grado de maestro masón. A decir verdad, es posible que la logia mormona de Nauvoo haya sido la que ha contado con más personas celebres entre sus miembros con la excepción de la ya citada Logia de las Nueve hermanas.

Una vez que la masonería fue introducida en Nauvoo, la logia celebró sus reuniones en la habitación superior del almacén de Joseph Smith hasta que se construyera el edificio especialmente dedicado a las tenidas. Éste fue dedicado por Hyrum Smith el 5 de abril de 1844.

(1) Una narración más extensa del mismo en Ed. Decker y D. Hunt, Los fabricantes de dioses, Minneapolis, 1987. pp. 78 ss.
(2) Durante años se ha defendido la tesis de que El Libro de Mormón no fue siquiera obra de Joseph Smith, sino que éste la plagió de un tal Solomon Spaulding. Al parecer, éste había escrito una novela histórica sobre una familia judía que emigraba al Nuevo Mundo. Esta explicación del origen del Libro de Mormón es, a nuestro juicio, la más satisfactoria por tres razones. Primero, explica la utilización de la Biblia del Rey Jaime de 1611. Es lógico que un protestante del siglo XIX la utilizara para citar de las Escrituras al ser la de mayor difusión en las naciones de habla inglesa. Segundo, explica la falta de base histórica ya que se trata sólo de novelar y no de historiar. Tercero, la tesis viene apoyada por multitud de testigos que afirmaron haber leído o escuchado fragmentos de la obra de Spaulding que eran idénticos a la que Smith presentaba como Libro de Mormón. No hace falta decir que de ser cierta esta teoría, el profeta Smith saldría aún peor parado en sus pretensiones, pero ese no es un problema para el investigador imparcial..
(3) Los egiptólogos fueron A.H. Sayce de la universidad de Oxford, William M.F. Petrie de la universidad de Londres, A.C. Mace del departamento de egiptología del Museo metropolitano de Nueva York, J. Peters, director de la expedición babilónica de la universidad de Pensylvania; S.A.B. Mercer del Western Theological Seminary de Chicago, E. Meyer de la universidad de Berlín y B.V. Bissing de la universidad de Munich.
(4) Dee Jay Nelson, The Joseph Smith Papyri, part. 2 y The Eye of Ra.

LOS MORMONES Y JOSE SMITH II

El "Libro del Mormón"
La influencia de la masonería (III)

Aún más problemas plantea esa obra que Mark Twain denominó "cloroformo en forma de libro" y que nosotros conocemos como el Libro del Mormón. La historia oficial del mismo es digna de ser referida aunque sea brevemente. En la Perla de gran precio, uno de los libros sagrados de la secta, Joseph Smith narra una visión que tuvo en 1823. De acuerdo con este libro, en el curso de la misma se le apareció a Smith un ángel llamado Moroni que le señaló la misión que Dios le había encomendado. Smith tenía que encontrar unas placas de oro en las que había escrita una obra cuya traducción debía acometer. Junto a las placas, Smith encontraría unas gafas que le permitirían traducir las placas del egipcio reformado en que estaban escritas al inglés. Para colmo de maravillas, las mencionadas lentes fueron identificadas por el ángel con el Urim y el Tumim del Antiguo Testamento. La obra señalada por el ángel, presuntamente, era el Libro del Mormón.

No hace falta decir que para una vez que una revelación presuntamente divina no se produce por inspiración sino por traducción, hubiera resultado sumamente interesante poder examinar los textos y el artilugio destinado a facilitar su comprensión a los mortales. No ha sido posible. Según la tesis mormona, después de que Smith tradujo las 116 primeras páginas del Libro del Mormón, aquellas desaparecieron. ¿Y las gafas? Se las llevó el ángel.

Según los tres testigos del Libro del Mormón, David Whitmer, Oliver Cowdery y Martín Harris, el método de traducción de Smith era auténticamente peculiar. En primer lugar, Smith colocaba los lentes en un sombrero y después metía la cara en el mismo comenzando a continuación a traducir de las placas de oro... que prácticamente nunca estuvieron presentes. Dado el método utilizado, no es de extrañar que no hicieran ni falta.

No acaba aquí la cosa. Según ha dejado escrito David Whitmer (1), una vez que Smith se echaba a la cara el sombrero con las gafas, aparecía una especia de jeroglífico con la traducción inglesa debajo. Smith la leía entonces para que copiara Cowdery o cualquier otro y si quedaba escrito correctamente la frase desaparecía.

El método se presenta como un tanto alambicado, pero así es como fue presentado por Smith y sus adeptos más cercanos. La obra era una revelación de Dios de igual importancia - en la práctica más - que la Biblia. Por desgracia para Smith y su secta, la nueva revelación por escrito iba a levantar aún mayores dudas que el relato referente a su presunta visión divina. Joseph Smith afirmó que la obra fue escrita en torno al 384 al 421 A. de C. por Mormón, el padre de Moroni. Por ello, no deja de ser curioso que la obra reproduzca textualmente la versión de la Biblia del Rey Jaime que se imprimió... en 1611 A.D. El cómo un libro puede llevar millares de citas textuales de una obra que, supuestamente, se imprimió dos mil años después es otro de los grandes enigmas de la religión mormona, y el enigma se agranda cuando vemos que hasta las palabras en cursiva de la versión del Rey Jaime se reproducen así en el Libro del Mormón.

No menos curioso es el estilo gramatical de la obra . Supuestamente, "cada palabra y cada letra le fueron dadas (a Joseph Smith) por el don y el poder de Dios", pero eso no ha evitado que los mormones hayan realizado unos cuatro mil cambios de estilo - y no sólo de estilo - en la obra (2). Francamente, resulta curioso que las autoridades mormonas se hayan mostrado tan predispuestas a alterar con suma libertad una obra que - presuntamente - fue dada por Dios al profeta fundador de la secta. Quizá una explicación de este fenómeno resida en el hecho de que cuando Smith cita de la versión de King James o Rey Jaime (supuestamente escrita dos mil años después que el Libro de Mormón) su gramática es impecable, pero deja de serlo en el momento en que - al parecer - traducía del egipcio ayudado por las gafas que le dio el ángel. Desde luego, si Dios entregó la revelación a Smith de manera directa, lo hizo en momentos en que Su gramática no era muy sólida.

Estas y otras cuestiones - que, desde luego, no contribuyen lo más mínimo a afianzar la creencia de que Joseph Smith era un profeta de Dios - suelen ser dejadas de lado por los adeptos de la secta con una referencia rápida al testimonio, favorable al Libro de Mormón, de los testigos.

Efectivamente, en las páginas iniciales del Libro de Mormón se menciona el "Testimonio de los tres Testigos", a saber, Oliver Cowdery, David Whitmer y Martín Harris; así como el de los "Ocho testigos", es decir, Christian Whitmer, Jacob Whitmer, Irma Page, Joseph Smith, Sen; Hyrum Smith y Samuel H. Smith. Según los adeptos, el testimonio de estas personas en bloque no deja ninguna duda de que el Libro de Mormón fue una obra inspirada por Dios y revelada a Su profeta, Joseph Smith. Sin duda, muchos adeptos lo creen. El problema es que el mencionado testimonio no se sostiene ni siquiera parcialmente. Para empezar el grupo de los "tres testigos" jamás afirmó haber visto las placas de oro donde - supuestamente - se escribió el Libro de Mormón. Lo más que llegaron a afirmar fue que tuvieron una "visión" de las mismas, que las vieron "con el ojo de la fe" o cuando estaban envueltas o tapadas (3). Si alguien vio alguna vez - y resulta dudoso - aquellas placas fue sólo Joseph Smith.

(1) Estudios sobre el tema en A. Budvarson - Book of Mormon -, True or False?, Concord, 1959; M. W. Cowan-Mormón Claims Answered, ed. autor. 1975 y J. y S. Tanner- Mormonism, Shadow o Reality, Salt Lake City. 1975.
(2) Estudios sobre el tema en A. Budvarson - Book of Mormon -, True or False?, Concord, 1959; M. W. Cowan-Mormón Claims Answered, ed. autor. 1975 y J. y S. Tanner- Mormonism, Shadow o Reality, Salt Lake City. 1975.
(3) Cf: F.C. McElveen, Oc, p. 48 ss.

Las grandes deserciones mormonas
La influencia de la masonería (IV)

Por desgracia, no termina en el Libro del Mormón en sí el cúmulo de problemas que presentan los mencionados testigos de Shmit. Veámoslos, aunque sea por encima. De los once testigos mencionados, todos se marcharon de la secta salvo los Smith, es decir, los de la familia del profeta e incluso de éstos, un par de los hijos de Smith dejaron la secta para afiliarse a la iglesia reorganizada de los Santos de los Últimos Días.

Como relatamos en artículos anteriores, el relato oficial es que en 1820, cuando Joseph Smith tenía sólo catorce años mientras, presuntamente, se hallaba en oración vio sobre él, en el aire, a dos personajes. Uno de ellos señaló al otro y exclamó: "Este es mi Hijo amado, escúchalo". Después, uno de los dos personajes le dijo que todas las iglesias estaban equivocadas. Existen los llamados tres testigos del Libro del Mormón, David Whitmer, Oliver Cowdery y Martín Harris.

Visto el éxito final que tuvo con ellos, no es de extrañar que el profeta Smith denominara a los tres testigos principales "ladrones y embusteros" (1) y que incluso manifestara en la "Historia de la Iglesia" que habría que olvidarlos (2). De nuevo este conjunto de circunstancias no pueden sino resultar sorprendentes al venir ligadas a una revelación supuestamente de Dios. Por ello, resulta injustificable que la secta de los mormones tenga el valor de presentarlos como testigos a favor de las revelaciones de su profeta, cuando todos, menos los familiares de éste, la abandonaron convencidos de que aquello no tenía ninguna relación, ni siquiera lejana, con Dios.

Realmente, da la impresión de que la gente más cercana a Smith creía que todo era un fraude y se cansó de seguir la farsa. A causa de ellos, Smith los descalificó como embusteros y ladrones en un intento de privar de valor a los testimonios - esta vez ciertos - que pudieran dar acerca del. Posteriormente, la secta correría un tupido velo sobre el abandono e insistiría en que todos ellos eran piedra fundamental para creer la veracidad de las pretensiones de Smith. No hace falta ser muy avispado para darse cuenta de a quien beneficiaba esa falsedad consciente.

Una cuestión adicional sirve para dejar aún más de manifiesto el dudosa carácter de los poderes de Smith. Para desgracia de la secta, el asunto pasó por los tribunales y las minutas del procedimiento fueron localizadas por Wesley P. Walters el 28 de julio de 1971 (3). En 1826, es decir, seis años después de la supuesta visión divina, Joseph Smith fue acusado (y condenado) por ser un "glass looker". El término anglosajón, que se podría traducir como "mirador de cristal", sirve para designar a una persona que mirando a través de un vidrio o de una piedra puede encontrar tesoros o propiedades perdidas. Smith había estafado a una persona llamada Josiah Stowell asegurándole que, mirando a través del cristal, localizaría tesoros y propiedades perdidas.

No deja de ser curioso que Smith fracasara utilizando la misma metodología que le permitió - en teoría - traducir las placas de oro que un ángel de Dios le había mostrado y tampoco deja de llamar la atención que, seis años (o tres, según la visión) después de hablar con el Padre y el Hijo (o con un ángel, llamado o Moroni o Nephi, según qué visión y qué persona) anduviera dedicado a los menesteres - nada respetables - que había aprendido en su familia. No parece lo más adecuado que un profeta de Dios se dedique a estafar al prójimo prometiéndole encontrar tesoros... a menos, claro está, que no se sea tal tipo de profeta. Desde luego, con esos antecedentes tampoco llama mucho la atención las controversias desatadas desde el principio en relación con el Libro de Mormón.

(1) Times and Seasons, vol. I, pg. 81; Elders Journal, pg. 59; Senate Documents 189, pp. 6,9.
(2) Smith, History of the Church, vol. 3, p. 232.
(3) Una reproducción fotográfica de las minutas judiciales originales en J. Y S. Tanner, Joseph Smith´s 1826 Trial, Salt Lake City. 1971.

LOS MORMONES Y JOSE SMITH I

"Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema" (Gálatas 1:8-9)

"Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras" (2ª Corintios 11:14-15)

Los mormones y Joseph Smith
La influencia de la masonería (I)

El peso de la masonería en el reverdecer del ocultismo del siglo XIX fue, como vimos en las entregas anteriores, ciertamente extraordinario, hasta el punto de que no puede entenderse su historia sin hacer referencia a él. Ya hemos indicado como uno de sus componentes esenciales – y de sus atractivos – era la pretensión de poseer un conocimiento secreto, una gnosis, que sólo se comunicaba a los iniciados. Esta circunstancia - absolutamente esencial en la historia de la masonería y, sin embargo, tantas veces omitida - explica, por ejemplo, el considerable papel representado por la masonería en la configuración de algunas de las sectas surgidas durante el siglo XIX. En las siguientes entregas, nos ocuparemos del papel de la masonería en la fundación del mormonismo, de los adventistas, de la Ciencia cristiana y de los testigos de Jehová.

De entre las sectas contemporáneas, la más importante, con diferencia, es la iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días, más conocidos popularmente como los mormones. En la actualidad, los mormones cuentan con no menos de diez millones de miembros en todo el mundo y un peso social, político y económico que supera con mucho el de ese número . Todo eso es más o menos conocido, lo que ya resulta mucho menos sabido es que Joseph Smith Jr. era masón y que la masonería desempeñó un papel muy considerable en el nacimiento y establecimiento de la secta.

Resulta obligado decir que nada puede alcanzar la categoría de comprensible en relación con la historia y la teología de los mormones – a la que Ferguson denominó la religión sintética de Utah – sin hacer referencia a la persona de su fundador y profeta Joseph Smith .

Nacido el 23 de diciembre de 1805, cuando Estados Unidos era una jovencísima nación recién emancipada de Gran Bretaña, Smith nació en un entorno doméstico peculiar. Los vecinos de Smith consideraban a la familia de éste como “analfabeta, bebedora de whiskey, holgazana e irreligiosa” (1). La madre de Smith, Lucy Mak, practicaba la hechicería y alimentaba la pretensión – por lo visto no del todo desprovista de fines crematísticos – de tener visiones.

El padre, Joseph, más conocido como Joe, contaba con una cierta popularidad que emanaba de que su ocupación consistía en buscar tesoros en favor de aquellos que le pagaban con esa finalidad. Está documentado que el joven Joseph Smith acompañaba con frecuencia a su padre en estas expediciones a mitad de camino entre el fraude y lo oculto, y desde edad muy temprana se dedicó a la práctica de la adivinación y de decir la fortuna mediante el uso de piedras, una práctica específicamente prohibida por la Biblia (2). Sin embargo, de manera aún más interesante, la familia de Joseph Smith estaba estrechamente vinculada con la masonería.

El padre, Joseph Smith Sr. había sido iniciado en el grado de maestro masón el 7 de mayo de 1818 en la logia de Ontario n. 23 de Canandaigua, Nueva York. Uno de los hijos mayores, Hyrum Smith, era miembro de la logia Mount Moriah n. 112 de Palmyra, Nueva York.

Las fechas resultan interesantes porque en 1820, según el relato de los mormones, Dios se le apareció a Joseph Smith en un episodio que explica el surgimiento de la secta .

La importancia de esta experiencia es de trascendencia capital para la teología mormona. El dirigente y apóstol de la secta, David O. McKay ha señalado claramente que “La aparición del Padre y del Hijo a Joseph Smith es el fundamento de esta iglesia” (3). En realidad, con ello no hace sino repetir lo que antes han dicho otros apóstoles mormones: si la visión es falsa, todo el edificio del mormonismo se debería derrumbar como un castillo de naipes.

Tal y como lo expresó el apóstol mormón John A. Widtsoe: “Sobre su realidad (la de la visión) descansa la verdad y el valor de su (de Smith) obra posterior”(4). Desde luego, no es para menos. Si efectivamente Dios se le apareció a Joseph Smith dándole instrucciones concretas, sería estúpido negarle, al menos, un poco de atención. Si, por el contrario, la historia es falsa, Smith sería un farsante, un enfermo o algo peor.

El relato oficial es como sigue. En 1820, cuando Joseph Smith tenía sólo catorce años , se adentró, una hermosa mañana de inicios de la primavera, en el bosque. Al parecer había decidido orar para descubrir cual de “todas las sectas era la correcta”, una oración nada baladí teniendo en cuenta la vinculación de su padre con la masonería. Mientras, presuntamente, se hallaba en oración vio sobre él, en el aire, a dos personajes. Uno de ellos señaló al otro y exclamó: “Este es mi Hijo amado, escúchalo” . Después, uno de los dos personajes le dijo que todas las iglesias estaban equivocadas.

En el siguiente artículo analizaremos la revelación de J. Smith.

(1) Citado en B. Larson, Oc, p. 309.
(2) Las citas al respecto son claras. Por ejemplo, “No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos” (Levítico 19:26) o “ No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortilegio, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con el Señor cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones el Señor tu Dios echa estas naciones delante de ti. Perfecto serás delante de el Señor tu Dios. Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto el Señor tu Dios” (Deuteronomio 10, 8-14).
(3) D. O. McKay, Gospels Ideals. Salt Lake City. 1953, p. 85.
(4) John A Widtsoe, Joseph Smith-Seeker After Truth, SALT Lake City, 1951, pg. 19.

Mormones: la visión de Joseph Smith
La influencia de la masonería (II)

Vimos que en 1820, según el relato de los mormones, Dios se le apareció a Joseph Smith en un episodio que explica el surgimiento de la secta, siendo la importancia de esta experiencia es de trascendencia capital para la teología mormona. El dirigente y apóstol de la secta, David O. McKay ha señalado claramente que "La aparición del Padre y del Hijo a Joseph Smith es el fundamento de esta iglesia"(1). En realidad, con ello no hace sino repetir lo que antes han dicho otros apóstoles mormones: si la visión es falsa, todo el edificio del mormonismo se debería derrumbar como un castillo de naipes.

Como relatamos en el artículo anterior, el relato oficial es que en 1820, cuando Joseph Smith tenía sólo catorce años mientras, presuntamente, se hallaba en oración vio sobre él, en el aire, a dos personajes. Uno de ellos señaló al otro y exclamó: "Este es mi Hijo amado, escúchalo". Después, uno de los dos personajes le dijo que todas las iglesias estaban equivocadas.

Sería de esperar que esta visión de radical importancia hubiera sido registrada desde el principio entre los recuerdos y testimonios del futuro profeta. Lo cierto es que no fue así. Los mismos mormones se han visto obligados a reconocer que "el relato oficial de la primera visión de Joseph Smith y las visitas del ángel Moroni... fue publicado por primera vez en 1842"(2), es decir, 22 años después de acontecidos los hechos. Hasta qué punto este "retraso" resulta absurdo podemos verlo en el hecho de que la secta fue fundada oficialmente en 1830, el mismo año de publicación del Libro de Mormón. ¿A qué se debe que la piedra básica - la visión divina de Smith - sobre la que está edificada la secta de los mormones no fuera mencionada por el profeta sino veintidós años después de presuntamente acontecida?.

Diversas investigaciones parecen apuntar a una causa bien poco presentable: el mismo Joseph Smith no contó siempre la misma historia y ello se debe sencillamente a que la misma no era verdad. Jerald y Sandra Tanner (3) han dejado de manifiesto que en el interior de la secta circulaban, al menos, dos versiones diferentes de la visión divina de Smith si bien no salieron a la luz pública hasta que Paul Cheesman, un estudiante de la universidad Brigham Young, las publicó en 1965. Por si esto fuera poco, al año siguiente, James B. Allen, profesor asociado de Historia de la BYU, reveló otra versión más de la visión. Demasiados relatos discordantes para creer en una versión - hoy oficial - que, al parecer, desconocieron dirigentes mormones como Brigham Young y Oliver Cowdery (4).

El mismo Joseph Smith se destacó por ser el origen de este tremendo embrollo. A fin de cuentas, no relató siempre la misma historia . Así, el Messenger and Advocate de septiembre de 1834 y de febrero de 1835 publicó diversas versiones de la "primera visión" considerablemente diferentes de la oficial de 1842. Las diferencias son de bulto. En la versión ahora oficial, Joseph Smith tenía catorce años, buscaba saber qué secta era la verdadera y se le aparecieron el Padre y el Hijo. En las de 1834 y 1835, Joseph Smith tenía diecisiete años, lo que ansiaba saber es si existía un ser supremo y el que se le apareció fue un simple ángel. Para terminar de complicar las cosas el 29 de mayo de 1852 el Desert News publicaba unas declaraciones del profeta Smith en que afirmaba que la primera visión la tuvo a los catorce años y que fue de ángeles.

Esto fue corroborado posteriormente, por el apóstol mormón Orson Pratt (5) y por John Taylor, el tercer presidente de los mormones (6). Por desgracia para Smith, ni siquiera en la época en que coincidían casi todos en que quien se había aparecido era un ángel, llegaban a ponerse de acuerdo sobre la identidad del mismo. En la primera edición de la "Perla de gran precio" de 1851, pg. 41, se decía que el ángel era Nephi y la misma opinión sustentaba Lucy Mack, su madre. No obstante, después se denominó al ángel con el apelativo de Moroni. Finalmente, alguien debió de llegar a la conclusión de que una aparición del Padre y del Hijo siempre es mucho más atrayente que la de un simple enviado. Así esta tesis acabaría imponiéndose de manera oficial en la "Perla de gran precio", uno de los libros sagrados de los mormones (7) .

Como fundamento- según el profeta y apóstol MacKay - de la organización que afirmaba ser la única iglesia cristiana, la visión primera de Smith da la impresión de dejar mucho que desear. No coinciden - de acuerdo a las diferentes versiones - ni la edad de Smith, ni el motivo de su oración ni los personajes que se le aparecieron. Francamente, un profeta con una memoria tan dudosa sobre asunto de tanta importancia no consigue crear precisamente confianza en la manera en que transmite las revelaciones ni en la veracidad de las mismas. Para colmo, la última - por el momento - versión de la visión de Smith se contradice con sus propias enseñanzas de manera directa.

En 1832, Joseph Smith afirmó haber tenido una revelación de Dios según la cual nadie puede ver a Dios sin tener el sacerdocio. Según el propio SmitH él no tuvo ese sacerdocio hasta pasado 1830 (8) pero la visión de Dios fue, al menos, diez años antes. Como y por qué Dios hizo una excepción a Su revelación en relación a Smith constituye un misterio que - hasta la fecha - ningún adepto de la secta ha conseguido aclarar.

Como ha dejado de manifiesto Floyd C. Mc Elveen, ambas revelaciones no pueden ser verdad. O bien Smith vio a Dios en 1820 - y eso se contradice con la revelación sobre el sacerdocio de 1832 - o bien la revelación de 1832 es falsa y con ello queda a salvo la veracidad de la versión - hoy oficial- de la visión de 1820. Naturalmente cabe también la posibilidad de que ambas visiones no fueran sino una falacia.

(1) D. O. McKay, Gospels Ideals. Salt Lake City. 1953, p. 85.
(2) Improvement Era, julio de 1961, p. 490.
(3) Jerald y Sandra Tanner, The First ision Examines. Salt Lake City. 1969.La obra constituye un clásico en el estudio de las fuentes de la secta.
(4).C..Mc Elveen, The mormon illusion, Ventura, 1977 pp. 24-25.
(5) Vid: Messenger and Advocate, vol.I, pp. 78-79.
(6) Journal of Discourses, Salt Lake City. (1966) vol. 13, pp. 65-66.
(7) Pearl of Great Price, Salt Lake City, 1958, p.48 par.17.
(8) Bruce R. McConkie, doctrines of Salvation, SALT Lake City, 1954, vol. I, p. 4.

EL "EVANGELIO" APÓCRIFO GNÓSTICO DE JUDAS

Todo lo que hay que saber sobre él:
Manipulación ahistórica y Sensacionalismo barato del "National Geographic"

Evangelio de Judas: Manipulación del National GeographicEn una operación de marketing cuidadosamente orquestada al más puro estilo del sensacionalista y tan mal escrito "Código da Vinci" (una apología mal encubierta de las "misas negras") al que tantas personas posiblemente con buena voluntad pero ignorantes de la realidad dan validez histórica, y coincidiendo con la Semana Santa de 2006 la revista National Geographic ha venido anunciando en meses pasados un descubrimiento que según ellos iba a "conmover el cristianismo": Se trata de la publicación de un texto del siglo III ó IV de nuestra era de la conocida secta gnóstica, llamado el "Evangelio de Judas", que sería copia de un posible original de finales del siglo II del que ya habló -al parecer, pues podría estar citando cualquier otra de las múltiples barbaridades gnósticas que circulaban en la época- el gran apologista y mártir Paleocristiano Ireneo de Lyón en su obra anti-gnóstica "Contra las Herejías" (escrita a finales del siglo II, de ahí la datación). Ireneo dice así:

"...Dicen que Judas conoció todas estas cosas y justo porque sólo él conoció toda la verdad más que los otros apóstoles, ejecutó el misterio de la traición. Presentan estas invenciones llamándole el evangelio de Judas" (Contra las Herejías, 31:1).

Más tarde otros cristianos como Epifanio y Teorodeto Cirense lo mencionan también llamándolo "opusculillo" o "Panfleto".

En primer lugar cabe decir que los llamados "Evangelios Gnósticos" son apócrifos bien conocidos, así como la secta que los compuso, y se pueden adquirir en cualquier librería. Que no se engañe pues el amigo lector tratando de ver aquí una especie de "conspiración" para esconder del gran público no se sabe que "saber oculto" que no interesa sea conocido a cierta iglesia mayoritaria, como los autores de ciertos best sellers hacen tragar a sus crédulos -e ignorantísimos por las muchas cartas que recibo- lectores. Así por ejemplo el citadísimo "Evangelio de María Magdalena" que menciona el autor del Código Da Vinci" como un evangelio oculto y que pudiera poner en cuestión la fe cristiana no son más que unas 30 líneas cortas sin más interés y llenas de desvaríos bien conocidas y publicadas en varios libros al respecto (de editoriales cristianas como por ejemplo la BAC, católica para más señas, en los "Evangelios apócrifos" página 96 para más detalles),

Pues bien: El llamado "Evangelio de Judas" no es más que otra farsa delirante de unos herejes de lo más disparatado que había en aquel entonces: Los gnósticos.

Los gnósticos no eran más que una secta "iniciática" (esto es, con una serie de "grados" de conocimiento secreto para mentes muy calenturientas, místicos y "orgullosos espirituales" a los que se iba accediendo poco a poco como sucede hoy con grupos ocultos tan artificialmente idealizados como los masones y demás -en muchos casos grupos de "amigotes" con el objetivo de engrosar sus cuentas corrientes o su cartera de influencias-), decimos pues que es una secta "iniciática" que ya existía como ideología antes del cristianismo, y que pregonaba básicamente (explicado de manera sencilla para entendernos) que el universo material era malo: que la materia era mala, el cuerpo era malo, y que por tanto el Dios del Antiguo Testamento -creador del Universo material- era un "Dios malo" y que Jesucristo era el nuevo Dios que venía a liberarnos de la materia y de la esclavitud del cuerpo. Por eso los gnósticos atacaron al cristianismo que hablaba de un Dios encarnado, pues esta era una idea diametralmente opuesta a sus doctrinas. Enseñaron así a mortificar el cuerpo bien por medio de ayunos, privaciones y otras prácticas llevadas al extremo, bien dando rienda suelta a todo tipo de excesos y bacanales carnales y sexuales como era el caso precisamente de los "Cainitas" que compusieron esta payasada que el National Geographic dice que va a "revolucionar el cristianismo". Decimos payasada porque los gnósticos "Cainitas" entre otras cosas veneraban a Caín, junto a la Serpiente que tentó a Eva, a Cam, a los Sodomitas, a Esaú y, también, a Judas. En resumen, todas las figuras negativas de las Escrituras judeo-cristianas. Poniéndose a semejantes "maestros", los "Cainitas" justificaban todo género de obscenidad sexual y delitos.

No nos engañemos: el gnosticismo y su "dualismo" exacerbado entre un dios malo creador de la materia y un dios bueno -espiritual- continuó con grupos tan poco conocidos realmente y que tanto interesan a esos devoradores de literatura basura al estilo del "Código Da Vinci" de los que habló el Apóstol Pablo como que "siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad" (2ª Tim. 3:7). Grupos digo como los Cátaros o Albigenses de la Edad Media (nunca se habla de los verdaderos cristianos contemporáneos de los mismos y también perseguidos por la iglesia de Roma como los Valdenses).

El gnosticismo hoy en día perdura entre las masas de crédulos e ignorantes lectores de literatura basura como el citado "Código da Vinci" que personalmente puedo reconocer "entretenido" pero que equivaldría literariamente a una hamburguesa: Comida barata y mal cocinada, malo para "la salud" y lleno de estupideces e invenciones históricas que se hacen pasar -como licencia literaria- como verdades indiscutibles. Y digo que perdura porque la gente está dispuesta a leer y creer cualquier idiotez sobre Jesús pero jamás se pondrán a hacer una lectura seria de los cuatro Evangelios Canónicos de los que solo los muy ignorantes o los muy mal intencionados pueden hoy en día dudar de su antigüedad, fiabilidad y veracidad.

¿No dijo el mismo apóstol también hablando precisamente de los gnósticos de entonces y de los de ahora?:

"Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas" (2ª Tim 4:3-4)

Volviendo pues al citado apócrifo de Judas se nos quiere vender básicamente que éste apóstol traidor y endemoniado estuvo de acuerdo con Jesús para entregarlo, con el objetivo -que tanto convenía a los gnósticos de la secta cainita- de "liberar" a Jesús de su envoltorio material (recordemos lo que los gnósticos pensaban del cuerpo) y sacar a la luz al Cristo Divino encerrado en el hombre que iba a ser entregado en sacrificio.

Vemos pues que el ataque contra la fe cristiana es múltiple, pero básicamente:

Donde los evangelios nos hablan de Judas como un traidor (p.ej. Lucas 6: 16) estos herejes nos lo presentan como un héroe.

Donde los Evangelios -en boca del mismo Jesús- nos hablan de Judas como un hombre poseído por el diablo (Jn 6: 70, 13:2, etc.) estos herejes nos lo presentan como el más sublime de los discípulos.

Donde los Evangelios nos presentan al Hijo de Dios, que era Dios (Jn 1:1, 18) como encarnado y hecho hombre (Jn 1:14) los herejes gnósticos nos lo presentan como una "apariencia", algo así como un "espíritu con apariencia material" ya que no podían tolerar la idea de la encarnación del Verbo de Dios.

Donde los Evangelios nos anuncian la muerte de Jesús en la cruz para llevar Él el castigo de nuestros pecados, estos herejes nos la presentan como una "liberación" de Cristo de su carne o "envoltorio" material.

Es por esto que hablando de los herejes gnósticos el mismo apóstol Juan nos dice en su primera epístola:

"Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido" (1ª Jn 1:1-4)

Reparemos en las expresiones del apóstol: "palparon nuestras manos", o "la vida fue manifestada" etc. haciendo hincapié en la humanidad del verbo de Dios que era y es Dios.

¡Y esto es todo señores! Lamento derribar este nuevo icono de las masas sedientas de conocimiento-basura que "en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo" (Hch 17:21), pero es que no hay más. El amigo lector podrá encontrar decenas de apócrifos gnósticos con teorías de los más disparatado sobre Jesús en cualquier librería sin que esto escandalice a nadie ni haga "temblar al cristianismo" como tan poco ingenuamente pretende vender el National Geographic: se estarán frotando las manos pensando en los millones de dólares que van a sacar vendiendo el citado apócrifo a tantos crédulos ignorantes que lo van a comprar, leer y creer sin ningún sentido critico sin haberse jamás interesado un ápice en el Jesús histórico del cristianismo que por el contrario les exige arrepentimiento y un cambio de vida.

El National Geographic manipula asimismo de manera vergonzosa al llamarlo "Evangelio Prohibido". Como hemos visto los apócrifos gnósticos están hoy publicados en editoriales cristianas, y no eran "prohibidos" en la época del mártir cristiano Ireneo de Lión, al que el National Geographic en el colmo de la falta de decencia y manipulación llama "colérico obispo" (NG, edición española de mayo del 2006 pág. 11) debido a su libro apologético "Contra las Herejías" que puede ser tildado de cualquier cosa menos de "colérico". De hecho en los líbelos anticristianos de los primeros siglos la virulencia asesina que enviaba a los cristianos a los leones hablaba bien de los gnósticos como gente menos "fanática" que los cristianos debido a sus abominables rituales y su contemporización con la filosofía griega (por ejemplo en el famoso "Discurso Verdadero Contra los Cristianos" de Celso en el siglo II). Por otro lado se inventan la peregrina historia, completamente carente de pruebas históricas, de que Judas fue presentado como el "malo" para hacer pasar al pueblo judío como el asesino de Cristo. Argumento que puede convenir a cierto Lobby Hollywoodiense que se esfuerza en denostar al cristianismo y presentarlo como el compendio de todos los males de la humanidad, pero que cae por su peso cuando se lee el judío Nuevo Testamento, escrito todo él por judíos seguidores del judío Jesús.

El Cristianismo (el verdadero, no sus imitaciones) ha sobrevivido a 2000 años de persecuciones, cruzadas, burlas, ataques de todo tipo y supuestas "revelaciones" heréticas y si el Señor no viene antes sobreviviría otros 2000 años sin más problemas, mal que le pese al National Geographic.

El hombre que busca de todo su corazón la verdad la encontrará en el Dios que se deja encontrar en la sencillez de Su Palabra inspirada e infalible que ha cambiado a tantos millones de personas: La Biblia, para eso si es necesaria una sabiduría especial: La sabiduría de los humildes y de los contritos de corazón, que están dispuestos a reconocer su estado de necesidad y a hacerse necios si es menester ante la sabiduría de este mundo que perece y sus vanidades, para recibir la sabiduría de Dios que es para salvación a todo aquel que cree en Su Hijo Jesús.

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Jn 3:16)

Dios te bendiga amigo mío, y no te dejes engatusar.

"Examinadlo todo" (La Biblia)


El culto a la Virgen María III

Oposición al culto de María

Pero tal tendencia no pasó sin protestas peor parte de tos grandes escritores cristianos de los primeros siglos.

Epifanio (año 403) arguye contra una herejía llamada de los corilidianos; así llamados porque, echando de menos la práctica idolátrica pagana que Jeremías denuncia (capitulo 7:18), empezaron a tributar ese culto a la Virgen María, y dice: “Ella fue una virgen honrada por Dios: pero no nos fue dada para ser adorada, sino que ella misma adoró a Aquel que fue nacido de ella según la carne” Cita Juan 2:4, y añade: “Esto dijo Jesús para que el pueblo entendiese que la Virgen era humana, y nada más. Porque si Cristo no quiere que los ángeles sean adorados, menos quiere que se rinda culto a esa que fue nacida de Ana... Dejad que María tenga honra y que solo Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo sea adorado. Que nadie de culto a María” (Contra las Herejías, LXXIV)

Aunque a partir del tercer siglo hallamos que algunos padres tienen palabras de elogio para ella, no se exceden generalmente de lo que un Evangélico da nuestros días reconoce y diría de la bienaventurada de las mujeres. San Ambrosio (año 370), que escribió numerosas expresiones de reverencia para la Virgen, no tiene en sus numerosas obras una sola frase que ni remotamente pueda sugerir una rogativa a ella.

La veneración cultual a la Virgen María no se encuentra antes del año 699 Desde entonces muchas protestas fueron formuladas por tal motivo por los mejores cristianos. Es interesante observar que ninguna de las sectas evangélicas de la Edad Antigua y de la Edad Media anteriores a Lutero (Montanistas, Novacianos, Donatistas, Valdenses, Hussistas, Anabaptistas, etc.) transigieron nunca con el culto idolátrico a la Virgen María como dejamos demostrado en el libro “El Cristianismo Evangélico o través de los siglos” Todas declaraban que la bendita Virgen seria la primera en rechazar tales honores.

Ciertamente, la verdadera Virgen María, la humilde de doncella de Nazaret: la que recibió con dulzura, sin mostrarse jamás ofendida, los aparentes reproches de su divino hijo: la que se llamaba a sí misma “la criada del Señor", no podemos imaginarnos que aceptara complacida la pomposa veneración de la que ha sido hecha objeto, de un modo tan general dentro de la iglesia Católica Romana, ni que se sustituya el nombre de Dios y el de su Divino Verbo por su humildísimo nombre de criatura humana.

Por esto, los cristianos evangélicos preferimos seguir el ejemplo apostólico y el de los primeros cristianos, por más que la práctica católica parezca más honorable para la bendita y santa madre del Señor: pues comprendemos, por la sencillez y humildad con que aparece en los Santos Evangelios, que ella seria la primera en rechazar ese culto fastuoso que se le rinde, a pesar de todas las imaginarias historias de apariciones que se le atribuyen, con las cuales se ha pretendido en vano demostrar lo contrario.

Dónde termina la Revelación

Una confesión extraordinaria y chocante, sin duda, para muchos católicos es la que encontramos en la página 122 del ya citado opúsculo Santa María, Madre de Dios, donde leemos:

”La Iglesia Católica no se ha pronunciado sobre la naturaleza de los fenómenos de Lourdes, como ni sobre la de los similares de Fátima en nuestro siglo. La canonización de Bernardo Soubiron mira sus virtudes heroicas. La “aprobación” del culto de Lourdes y Fátima sólo nos dice que nada hay en él contrario a la fe y moral cristianas, y que es provechoso a los fieles. El católico solo cree lo revelado por Dios en lo única Revelación pública y oficial que se cerró con la muerte del último apóstol, y como tal, propuesto por Magisterio Eclesiástico”

No podemos por menos que aplaudir al autor católico de este excelente párrafo: pues esto creemos también los cristianos evangélicos: “que la única revelación pública y oficial de Dios en Cristo se cerró con la muerte del apóstol san Juan”, como parece demostrarlo el último capitulo del Apocalipsis, y particularmente los versículos 18 y 19, enfatizando la condenación que recaerá sobre el que añadiere o quitare a las palabras de Dios en la referida revelación.

Pero el católico que cree a pies juntillas en la realidad de las apariciones de vírgenes y santos, no podrá menos que sorprenderse de que sus propias autoridades religiosas duden de ellas, y solamente “aprueben” el culto, pero sin definirse acerca de si hubo verdadera revelación sobrenatural o no.

¿Apariciones o sugestiones mentales?

Esta duda queda aún más patentemente demostrada en el párrafo siguiente. donde el mismo autor y opositor nuestro continúa diciendo:

”podemos dar 1a interpretación que queramos a las mismas apariciones. Serán, posiblemente, representaciones mentales de los videntes. Pero las condiciones de impreparación subjetiva en que se produjeron, muestran una iniciativa no reducible o estados psicológicos, aunque luego el fenómeno se desarrolle —¿cómo iba a ser?— según leyes de la psicología humana. Dios está allí: por encima de todo queda flotando ineludible la intervención providencial atestiguada por el sello del milagro físico o moral”

Esto significa que, según el autor católico, las supuestas apariciones de la Virgen en Lourdes y Fátima pueden ser simples ilusiones subjetivas de la mente de los protagonistas, permitidas por Dios para dar lugar a las consiguientes manifestaciones de devoción religiosa. En tal caso. ¿qué valor tienen las palabras y mensajes de la Virgen y de los santos que los “videntes” suponen haber recibido?

¿Para qué llevan tantos católicos el escapulario de la Virgen del Carmen, para ser librados del purgatorio el sábado siguiente después de su muerte, si lo que vio María del Monte Carmelo no fue realmente la Virgen sino una representación mental suya? Bien sabemos que las representaciones mentales, ya sea en vigilia o en sueños, suelen expresarse según la propia mente y pensamientos del sujeto que concibe la visión. Es pues, de comprender que María de Alacoque, impresionada por la idea obsesionante —sobre todo en aquellos tiempos— de los sufrimientos del purgatorio, concibiera la visión y el mensaje del escapulario: y que preocupada por los comentarios de su día acerca de Rusia, concibiera la niña Lucia o 1e fuera sugerido por otros el mensaje de Fátima.

En cuando a los milagros físicos y morales que se dicen realizados en tales santuarios, remitimos al lector a lo que dejamos dicho al final del capitulo anterior, repitiendo que los tales milagros no son monopolio exclusivo del catolicismo, sino que pueden observarse también entre los cristianos más allegados a la Sagrada Escritura; los que hacen mas énfasis ea la conversión y en la relación personal del alma con Dios que en las ceremonias externas. Con la sola diferencia de que las respuestas a la oración de fe que tienen lugar entre los cristianos evangélicos suelen realizarse con menos aparato de propaganda exterior."

Todo ello nos afirma en repetir lo que declamas en nuestra anterior edición: Que entre la virgen de imaginaciones histéricas, y la humilde sencilla y obediente doncella de Nazaret, compañera -y jamás señora- de los apóstoles y primeros discípulos de Jerusalén, nos volvemos a ésta y no a aquella.

(“A las Fuentes del Cristianismo” Págs. 99-112, Edición Actualizada. Samuel Vila. Ed. CLIE. Terrassa, España, Noviembre de 1976)

El culto a la Virgen María II

Testimonio de los santos padres de la Iglesia Primitiva

Ninguno de los siguientes y bien notables escritores de los tres primeros siglos, san Bernabé, san Hermas, san Clemente de Roma, san Policarpo, Tatiano, Atenágoras, Teófilo, san Hipólito, san Firmiliano, san Dionisio, Arnobio, etc. mencionan en todos sus escritos a la Virgen María ni una sola vez.

Justino Mártir la menciona dos veces hablando del nacimiento de Cristo: pero tal como la haría un escritor evangélico de nuestros días: sin ninguna expresión especial de veneración o culto. Tertuliano la menciona cuatro veces en la misma forma.

Orígenes, san Basilio y san Juan Crisóstomo hablan de sus defectos, Crisóstomo dice que “fue movida por ambición y arrogancia excesiva cuando envió un mensaje a Cristo para demostrar la influencia que tenía sobre Él” (Homilía de San Mateo 12:48) Sin duda es ésta una opinión exagerada que los evangélicos no compartimos; pero el haberla propuesto este gran padre de la Iglesia, demuestra que en su tiempo no existía el culto a la Virgen.

Eusebio, célebre autor de la Historia Eclesiástica dice: “Ninguno está exceptuado de la mancha del pecado original, ni aun la madre del Redentor del mundo; solo Jesús quedo exento de la Ley del pecado, aún cuando haya nacido de una mujer sujeta a pecados (Emiss. In Horat. 2 de Nativ.) Nota del autor de esta web: Al parecer la cita es de un discípulo de Eusebio de Cesarea llamado Eusebio Emiseno. Es una errata bastante comprensible y excusable del libro, al tratarse de maestro y discípulo del mismo nombre, que los Romanistas citados tratan de usar para desprestigiar su contenido.

San Agustín dice: “María murió por causa del pecado Original, transmitido desde Adán a todos sus descendientes” (salmo 34, sermón III) Nota del autor de esta web: La cita es original, como se puede ver en esta web católico-romana. Dice así: "Marie est morte à cause du péché d’Adam, parce qu’elle en était la fille" Lit. traducido es: "María murió a causa del pecado de Adán, porque ella era hija suya". En esta otra web romanista (http://www.augustinus.it/latino/esposizioni_salmi/index2.htm) se da la cita en latín: "Maria ex Adam mortua propter peccatum, Adam mortuus propter peccatum".

Nuevamente pierden la razón los romanistas que tratan de denigrar el libro citado diciendo que esta cita no existe, y así una a una con todas las demás.

San Anselmo declara: “Si bien la concepción de Cristo ha sido inmaculada, no obstante, la misma Virgen de la cual nació, ha Sido concebida en la iniquidad, y nació con el pecado original; porque ella pecó en Adán, así como por él todos pecaron” (Op. Pág. 9)

Santo Tomás de Aquino, sumo doctor da la Iglesia Romana en s. XII, luchó valientemente en contra de la que él consideraba herejía de la inmaculada concepción, y dice: “La bienaventurada Virgen María, habiendo sido concebida por la unión de sus padres, ha contraído el pecado original'' (Summa teológica, part. 3 pág. 65)

Los franciscanos, capitaneados por Duns Scott, defendieron la concepción Inmaculada de María y surgió de esto, entre ellos y los dominicanos secuaces de santo Tomas de Aquino, una áspera e interminable polémica.

Opinión de algunos papas

León I dice: “Entre los hombres Cristo solamente fue inocente, porque Él solo ha sido concebido sin la suciedad y la concupiscencia de la carne" (Op. T., pág. 78. No estamos de acuerdo con la opinión de estos escritores de la Edad Media de que la unión sexual dentro del santo lazo del matrimonio signifique suciedad o pecado (Hebreos 13:4))

Inocencio III declara: “Eva fue formada sin la culpa, y engendró en la culpa; María fue formada en la culpa y engendró sin la culpa” (Sermón Assumpt.)

Sixto IV. Solicitado para decidir el litigio entre tomistas y scottistas, emitió un decreto prohibiendo que se pronunciaran ni en favor ni en contra de la inmaculada concepción de María." (Decret. Pont. Publicado en el año 1488)

Origen Pagano del culto a María

¿De donde sacó la Iglesia Católica la idea de que doblan tributarse a María hombres casi divinos? Si no fue del ejemplo y autoridad apostólica, debía ser y fue únicamente del paganismo.

El paganismo tenía sus diosas, que apelaban a tos sentimientos femeninos. Era halagador para las matronas y doncellas grecorromanas poder decir a una de su sexo:

”oh hija de Saturno señora venerable

Que moras el gran fuego en la llama eternal,

Los dioses han puesto en ti morada estable,

Perenne fundamento de la raza mortal”

(Los himnos de Orfeo. Himno a Vesta. Taylor, las dos Babilonias)

Era costumbre muy arraigada entre las matronas romanas dirigirse a Juno (Diana) llamándola “Romana Reina del Cielo”; las vestales consagraban su virginidad a la diosa del fuego; y a la diosa Ceres se le llevaban ofrendas simbólicas de trigo de los campos (Jeremías 44:17-19 y 25); pero el cristianismo no tenía diosas de ninguna clase porque como dice san Pablo, en el reino de Dios “no hay varón ni hembra” Por esto los neófitos medio convertidos del paganismo, hallaron en falta una persona femenina que adorar: y existiendo entre los recuerdos venerabas de aquella breve Edad de Oro, en que el cielo se comunicó con la tierra, una grata memoria de aquella santa mujer que fue madre del Salvador, la idolatría tan arraigada en sus corazones empezó a manifestarse tributando a ella honores similares a los que hablan estado rindiendo a las diosas de su religión pagana. Era la misma actitud, el mismo lenguaje y a veces, hasta los mismos ídolos, a los que se cambiaba simplemente el nombre

El culto a la Virgen María I

Es, indudablemente, la más bendita y santa de las mujeres, habiendo sido la madre del Hijo de Dios en su encarnación por tal motivo merece ser amada, honrada e imitada.

Es necesario, además, aceptar lo que declara el Evangelio respecto a su milagrosa concepción de la Persona de Nuestro Señor Jesucristo por obra del Espíritu Santo que hizo de esta santa doncella la Virgen Madre de las profecías del Antiguo Testamento.

Todo esto creen y reconocen por lo general los fieles de las iglesias evangélicas, salvo, naturalmente, aquellos que han caído bajo un exagerado modernismo teológico.

Sobre este asunto nos sentimos de una misma mente y corazón con los católicos más adictos al dogma básico de la Iglesia Cristiana en todos los siglos: El nacimiento virginal de Nuestro Señor Jesucristo por obra del Espirito Santo. Desafiamos a los teólogos modernistas, católicos o protestantes, a que nos prueben, con citas de la Biblia o de los primeros escritores cristianos, que no fue la concepción virginal de Jesucristo una doctrina creída y enseñada desde los mismos orígenes del Cristianismo. Ni los más disparatados sectarios de los primeros siglos de la Era cristiana se atrevieron a ponerlo en duda. Por tanta, estamos en este punto de perfecto acuerdo con la inmensa mayoría de los catódicos. Sin embargo,

La Iglesia católica Romana continúa enseñando:

· Que la misma Virgen María nació por Concepción milagrosa y sin pecado original, al igual que el propio Hijo de Dios.

· Que Dios la ha nombrado y hecho Reina de los Ángeles (Letanía de la Virgen).

· Últimamente el papa Pio XII decreto como dogma de fe, en el año 1950 la Asunción de la Virgen, o sea, la doctrina de que ella fue resucitada y ascendió al Cielo, igualándola así con las prerrogativas del santo y eterno Hijo de Dios.

· El libro de san Alfonso María de Ligorio titulado Las glorias de María obra sumamente popular entre los católicos romanos, declara que:

“Seremos a veces más presto oídos y salvos acudiendo a María e invocando su santo nombre que el de Jesús nuestro Salvador. Más pronto hallamos la salud acudiendo a la madre que al Hijo” (página 82).

“Muchas cosas se piden a Dios y no se alcanzan: se piden a María y se consiguen. No porque María sea más poderosa que Dios sino porque Jesucristo decretó honrar así a su madre”. No rehusamos ampliar esta frase de San Alfonso Ligorio con la segunda sentencia, que nuestros críticos echaron a perder en nuestra anterior edición. Nos gusta ciertamente, en un autor tan mariano como es Alfonso Ligorio el reconocimiento de que María no es superior a Dios como podría mal interpretarse de su anterior declaración. Pero la última parte de la frase empeora el caso para los mismos católicos, pues ¿donde consta que Jesucristo decretó honrar así a su madre? Que nos presenten el famoso decreto y lo cumpliremos enseguida. Si no pueden presentarlo sométanse nuestros amigos católicos a la Palabra Divina recordando el texto de Proverbios: “Toda palabra de Dios es limpia. Es escudo a los que en Él esperan. No añadas a sus palabras porque no te reprendan y seas hallado mentiroso” (Proverbios, cap. 30:5-6)

“María se llama puerta del Cielo porque ninguno puede entrar en está dichosa mansión si no pasa por ella” (Página 99).

“Todos obedecen los preceptos de María, aun Dios” (Página 115). (He aquí el latín del original para que no digan que la sentencia esta mal traducida: “Imperio Virginis omnia famulantur, etiam Deus”)

Jesucristo dijo: “Nadie viene a mí si mi madre no le atrae primero por sus ruegos” (La ampliación de esta otra frase que nos ofrece el autor de Santa María, Madre de Dios no cambia tampoco su sentido ni la hace más justificable. Es copia de San Alfonso Ligorio: “Dice Jesucristo: "Nadie puede venir a mí si no lo trajera el Padre Celestial"; e igual dice de su madre, como se expresa Ricardo de san Lorenzo: “Nadie puede venir a mí si mi madre no lo trajere con sus ruegos “)

En efecto las palabras atribuidas falsamente al Salvador quedan en pie, solamente que ha responsabilidad acerca de las mismas paso de san Alfonso Ligorio a Ricardo de San Lorenzo. Por lo tanto podemos continuar preguntándonos: ¿de dónde sacó Ricardo de San Lorenzo y la iglesia Romana que la consiente semejante afirmación? ¿De los Santos Evangelios? ¡No!, Al contrario: Jamás habló Cristo de su humana madre en tal sentido No se trata aquí de una hipérbole o exageración propia del siglo en que se escribió el libro ya que falta en los evangelios cualquier clase de base para tal exageración o mala interpretación. Nosotros reconocemos que existe alguna base hiperbólica en los evangelios para las interpretaciones y exageraciones que con el tiempo dieron lugar a los dogmas de la Eucaristía y la confesión auricular: pero no hay una sola frase en los evangelios que reforzándola o exagerándola pueda dar lugar a una creencia en la mediación de María. Por otra parte la excusa con que el autor de Santa María, Madre de Dios trata de justificar las frases de san Alfonso Ligorio no sirve en ese caso ni puede convencer a nadie Dice: “Todos sabemos cómo gustaban los predicadores de los siglos pasados de esas “acomodaciones” de textos de la Escritura. Pero este gusto del tiempo que nosotros podemos muy honradamente abandonar era perfectamente inocuo en ellos No pretendan que Jesucristo hubiese dicho en su vida mortal las cosas que ellos le atribuían, ni que tuvieran, por tanto la autoridad de Él, sino solo afirmaban que ellos “creían” que Jesucristo las “pudo decir”. ¿Será eso una “blasfemia” muy grande?”

Pero el caso es que el pueblo católico, que por lo general lee poco los evangelios da como cierto todo lo que ve escrito en letras de molde en un libro con censura eclesiástica, sin preguntarse si es verdad o no: si es un hecho literal o una exageración del autor: por consiguiente el censor y el obispo que autorizan el libro se hacen tan responsables de la exageración o falsedad como el escritor de la Edad Media que la concibió.

– Dice María “El que acude a mí y oye lo que le digo, no se perderá (página 140) Otra frase gratuita y atrevidísima que el referido autor pone falsamente en la boca de María, la cual no se halla en los santos evangelios.

Aunque existe una saludable tendencia de reforma en la iglesia Católico Romana a este respecto, como hacíamos notar en el capitulo dedicado al culto de los santos en general, todavía hay muchos católicos que pretenden que la bienaventurada Virgen se complace en verse reverenciada y honrada por medio de Imágenes, en muchos casos más que el mismo Redentor, y que no desaprueba el que se dediquen inmensas fortunas para vestir y coronar a las tales figuras de su persona con un lujo que ella jamás ostentó, mientras millones de pobres carecen de lo más necesario y millones de paganos mueren en la ignorancia del amor de Dios por no haber suficientes misioneros que les prediquen las buenas nuevas.

Pero el Santo Evangelio dice:

Que la Virgen María, a pesar de su inigualable perfección moral, necesitó, como todos los mortales, un Salvador: “Engrandece mí alma al Señor —declara ella misma—; y mí espíritu se alegró en Dios mi Salvador“ (S. Lucas 1: 43 47).

Que el Omnisciente Hijo de Dios no quiere ser advertido o rogado por su misma madre, según la carne, porque Él conoce mejor lo que conviene hacer (Véase el caso de Caná, en el Evang. de S. Juan 2:4)

Que nadie debe tributar expresiones de extremada alabanza a la bendita Virgen, por el mero hecho de haber sido el instrumento escogido por Dios para la Encarnación del Verbo.

Así lo declara en aquella ocasión cuando una mujer, entusiasmada por las palabras de inigualable sabiduría que salían de la boca de Cristo, exclamaba: “Bienaventurado el vientre que te trajo y los pechos de que mamaste.” Jesús en lugar de seguir las inclinaciones de esta primera “Devota de la Virgen”, llenando de elogios a su bendita madre, o profetizando sus glorias declara en tajante réplica: “Antes bienaventurados los que oyen la Palabra de Dios y la guardan” (S. Lucas 11:27-28)

¡Qué chasqueada debería quedar la interpelante devota y la misma madre de Jesús, si tuvo ocasión de escuchar tal respuesta de labios de su divino Hijo, si no hubiera sido tan humilde de corazón como nos consta que fue!

Otra expresión no menos extraordinaria, pero muy natural si se considera que el Omnisciente Hijo de Dios conocía el abuso idolátrico que se haría en siglos posteriores del recuerdo bendito de la Virgen María, es aquella declaración de Cristo cuando su madre y sus hermanos estaban buscándole.

En lugar de introducir a su santa madre en la asamblea y aprovechar la ocasión para llenarla de merecidas alabanzas, que vendrían de perlas a los futuros veneradores de María, el divino Señor responde enfáticamente: “¿Quién es mi madre y mis hermanos? y mirando a los que estaban sentados alrededor de El, dijo: “he aquí mí madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, éste es mi hermano y mi hermana y mí madre” (S. Marcos 3:33-35)

Los apóstoles declaran acerca de Cristo: “Y en ningún otro hay salud, porque no hay otro nombre debajo del cielo dado a los hombros, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Si los santos apóstoles hubiesen mirado a la madre del Señor como muchos católicos de hoy día, ¿no habían hecho una salvedad en favor del bendito nombre en quien, según dicen, se alcanzan todos los favores y, sobre todo, el de la salvación?

Tuesday, April 28, 2009

COMO MANTENERSE JOVEN

1. Elimine los números que no son esenciales. Esto incluye la edad, el peso y la altura. 

Deje que los médicos se preocupen de eso.  

 
2. Conserve sólo los amigos divertidos. Los depresivos tiran para abajo. 
(Recuerde esto si es uno de estos depresivos! y busque a el Unico k puede darle TOTAL felicidad.!!, D'I'O's.)


3. Aprenda siempre: 
Aprenda más sobre computadoras, artes, jardinería, trate de mantenerse haciendo algo practico. No deje que su cerebro se vuelva perezoso. 
'Una mente perezosa es la oficina del Alemán.' Y el nombre del Alemán es Alzheimer! 


4. Aprecie más las pequeñas cosas 



5. Ría muchas veces, durante mucho tiempo y muy alto. Ría hasta que le falte el aire. 
Y si tiene un amigo que lo hace reír, pase mucho, mucho tiempo con él / ella!.. 

y sonrie..... que puedes hacer a otros felices..!


6. Cuando las lágrimas aparezcan
Aguante, sufra y busque a ese Dios que puede consolarle... 
La única persona que se queda con nosotros toda la vida somos nosotros mismos. y si tenemos a Dios.. El no nos abandonara!
  .....VIVA mientras esté vivo.... 


7. Rodéese de las cosas que ama: 
La familia, amigos,animales, plantas, hobbies, o lo que sea. 
Su hogar es su refugio. 


8. Cuide su salud: 
Si es buena, manténgala. 
Si es inestable, mejórela. 
Si no consigue mejorarla , busque ayuda. 


9. No haga viajes de culpa. Viaje al centro comercial, a un país diferente, 
  NO donde haya culpa 


10. Diga a las personas que ama que las ama en cada oportunidad. 


 
 

Saturday, April 25, 2009

diferentes logins del windows live

miren a donde me lleva el redireccionamiento de amsn
















y esta es la pagina nueva



alguien sabe la razon?. deje su comentario

Friday, April 03, 2009

Bitcomet vs filehippo

al llegar a la pagina de Filehippo nos encontramos con este encabezado sobre bitcomet:

"As of April 2008 FileHippo will no longer be updating BitComet. As they have copied the FileHippo site text, files, images and update checker and are passing it off as original work. We recommend you use a different more reputable torrent client such as uTorrent. "

* pues he cambiado de opinion y ya no uso bitcomet: ahora uso el gestor de torrents integrado que ofrece OPERA

Google loco

me he encontrado con esta agradable sorpresa: un buscador llamado google loco: es una parodia de google la cual contiene una "potente" pagina para descargar torrents llamada LetsTorrent y lo que mas me gustó fue encontrarme con ese buen sitio torrent ;)

Thursday, April 02, 2009

Windows Install Clean Up

Windows Install Clean Up es una herramienta ofrecida por microsoft, hecha para compensar las aplicaciones que no disponen de un buen desinstalador (e.g. WLM 2009). otra pagina buena es esta, ideal para usuarios de messenger, no tan potente como ccleaner (crapcleaner), pero hace su trabajo.

nada que ver, pero hoy me encontré con un sitio que habla sobre los errores mas comunes en ingles. para los que querríamos mejorar nuestra gramática en ese muy pegajoso idioma.

Sunday, February 08, 2009

¿Sábado o Domingo?

Si bien las primitivas congregaciones de judeocristianos se reunían el sábado y el domingo indistintamente, desde el siglo I y ya todo el II se celebraba el primer día de la semana o Domingo -Día del Señor o día Dominical- (primero de la semana, frente al sábado que es el séptimo) como símbolo de un primer día de la Nueva Creación que Cristo comenzó como primicia al resucitar de los muertos.


El hecho de que después Constantino impusiese el día de Domingo y que éste coincidiese con el día del culto al dio sol pagano (al que Constantino adoraba) es una absoluta casualidad, como leeremos abajo que dice Tertuliano a finales del siglo II y principios del III más de un siglo antes de Constantino, y que le vino muy bien a dicho emperador para atraer al culto pagano-cristiano que él fundó a los gentiles, y que hoy es usada como argumento "antidominical" por ciertos sectores sabatistas y/o judaizantes. En todo caso, como hemos comentado, al parecer los primitivos judeocristianos siguieron celebrando el sábado en tanto que judíos y el domingo en tanto que seguidores del Mesías resucitado en dicho día.

"Por último, les dice: Vuestros novilunios y vuestros sábados no los aguanto. Mirad cómo dice: No me son aceptos vuestros sábados de ahora, sino el que yo he hecho, aquél en que, haciendo descansar todas las cosas, haré el principio de un día octavo, es decir, el principio de otro mundo. Por eso justamente nosotros celebramos también el día octavo con regocijo, por ser día en que Jesús resucitó de entre los muertos y, después de manifestado, subió a los cielos" (Epístola de Bernabé 15:8)

"Los que vivían según el orden de cosas antiguo han pasado a la nueva esperanza, no observando ya el sábado, sino el día del Señor (domingo) en que nuestra vida es bendecida por Él y por su muerte" (Ignacio de Antioquia, a los Magnesios 9:1)

"Ya no mandará guardar un día de descanso al que todos los días observa el sábado, es decir, al que rinde culto a Dios en el templo de Dios que es el cuerpo del hombre y practica siempre la justicia" (Ireneo de Lión, Demostración de la predicación Apostólica 96)

"Nos reunimos todos el llamado día del sol (el domingo) porque es el primer día de la semana, después del sábado judío, en que Dios, sacando la materia de las tinieblas creó el mundo; y ese mismo día Jesucristo nuestro Salvador resucitó de entre los muertos" (Justino Mártir, Apologético 1:67)

"...y asimismo, si nos damos a la alegría el día del sol (el domingo), por razón muy distinta que la de tributar culto al sol, seguimos en ello a los que designan el día de Saturno (el sábado) a comer y descansar, sin seguir por ello la costumbre judía que desconocen (de guardar el Shabat)..." (Tertuliano, Apologético. Cap. XVI)

fuente: aqui